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Feliz cincuentenario Jardín 903

30|08|18 02:01 hs.

La comunidad educativa del Jardín de Infantes 903 vive una semana que difícilmente logre olvidar. Es que la entidad que brinda el nivel Inicial llega hoy, con mucha alegría, satisfacción y en un gran momento institucional, a sus Bodas de Oro. Y el arribo a sus primeros 50 años es motivo más que suficiente para celebrarlo entre todos los que le dan vida a la entidad educativa ubicada en Alvarado 446. 


Bajo la denominación “Juana Manso”, el establecimiento cuenta en la actualidad con una matrícula de 250 alumnos. Es que tiene más cantidad de pequeños en lo que es entidad pública en el territorio de la Región XXI. Al menos así lo dejó en claro Claudia Minisci, quien desde mayo pasado ocupa el cargo de directora luego de reemplazar a Laura Garrido, una referente de la institución. 

Hoy es el cumpleaños número 50 del jardín, el cual es uno de los primeros de la ciudad. En esta jornada el aniversario se festejará con los pequeños que asisten a la entidad, mientras que mañana, a partir de las 10, se llevará a cabo el acto protocolar. 

Claudia Minisci tomó las riendas del galeón, tal como ella misma lo define, en mayo pasado, tras la partida de Laura Garrido, quien luego de 25 años de actividad docente -y directora del jardín entre 2008 y 2018- comenzó a transitar su etapa como jubilada.  

“En agosto de 2016 empecé como vicedirectora de Laura. Ella en mayo de este año se jubiló y ahí apareció el dilema de ver qué iba a hacer yo. Sentía la responsabilidad de darle continuidad al espíritu de este jardín. Entonces, acepté el desafío y pasé a ser la directora”, remarcó Minisci. 

El Jardín de Infantes 903 cuenta en la actualidad con una matrícula de 250 alumnos. Además, hay 10 docentes de sala, una maestra de Música, tres de Educación Física, cuatro preceptoras, seis auxiliares y dos personas que llevan adelante el trabajo administrativo. 

Laura Garrido abrazó al jardín cuando la entidad estaba a punto de llegar a sus Bodas de Plata. Como docente, se despidió de la institución meses antes de que el establecimiento cumpla 50 años de vida. Sin embargo, y más allá de que esté alejada de la actividad formal, su corazón sigue impregnado en cada una de las salas del 903. 

“Vi crecer al jardín y a los chicos. Hay papás que de chicos vinieron a este establecimiento como alumnos y ahora están trayendo a sus hijos. Eso es como un mimo al alma. Quiere decir que en su infancia lo pasaron bien y buscan lo mismo para sus hijos”, señaló Garrido, a quien en su forma de hablar, de expresarse y en su mismo rostro se le descubre el amor que siente por la entidad. 

El Jardín 903 se creó en 1968 y tuvo una matrícula de 85 alumnos. En sus primeros tiempos, funcionó en la sede de la Escuela 16. “En ese momento, al jardín le prestaron dos aulas y se dieron clases hasta 1972”, expresó Garrido. Un año antes, y por decisión del por entonces ministro de Educación Alfredo Tagliabúe, se compró el inmueble donde en la actualidad funciona el Consejo Escolar.

 “En 1971, y también con mucho esfuerzo de la asociación cooperadora, el ministro Tagliabúe compró la casona de la familia Sabatini y el jardín se traslada a ese edificio”, mencionó. 

La construcción del Barrio Arquitectura fue clave para que la matrícula de la entidad experimente un notable crecimiento. “Yo vine a este jardín en 1993 y ya en ese entonces había diez salas: seis a la tarde y cuatro a la mañana”, remarcó la ex directora, quien dijo que en la actualidad es el establecimiento de Nivel Inicial con mayor cantidad de alumnos de Región XXI. 

La tragedia de Cromañón (ocurrida en diciembre de 2004) generó un cambio de paradigma en cuestiones de seguridad. A partir del recordado hecho, desde la Dirección de Infraestructura provincial “se determinó que no podía haber alumnos en planta alta”. Ante esa disposición, se debió acondicionar el edificio que se encuentra al lado del inmueble donde funcionaba el 903. “En 2008 nos tuvimos que trasladar a la sede que tenemos ahora. Hubo que hacer todo nuevo. Lo hizo la Provincia”, señaló. 

El rol de la cooperadora 
Como en todo establecimiento educativo, el papel que juega la cooperadora es preponderante y fundamental. Y en el caso del Jardín 903, lo dicho está muy lejos de ser la excepción. “La cooperadora está siempre activa y presente”, manifestó Minisci, quien, como directora de la entidad, es también asesora en la mencionada agrupación que apoya el desarrollo de la institución. 

“Año tras año, cambian los papás pero la idea siempre es la misma. Siempre están pensando en lo que nos puede estar haciendo falta para que los chicos estén cada vez mejor y aprendan cosas nuevas”, puntualizó. Y en tal sentido, agregó: “Buscan que tengamos lo último en tecnología, material didáctico y bibliografía”. 

En tanto, Garrido destacó otro aspecto en pos de reivindicar la importancia de la cooperadora. “No hay burocracia. Si se necesita algo, se habla, se pide y se consigue enseguida. Es una comunidad que responde a las diferentes actividades que se realizan”, sostuvo.  

Jugar todos los días 
Laura fue directora del Jardín 903 desde 2008 hasta mayo de este año. Si bien hoy está alejada de las obligaciones que demanda el cargo, ella, una vez por semana, se da una vuelta por la entidad. “Haber trabajado tantos años en lo que a uno le gusta, es increíble. No se puede pedir otra cosa. Venir a jugar con los chicos todos los días, es hermoso. Su mundo es mágico de verdad. Saber que el trabajo es jugar con los chicos, es único. ¿A quién no le va a gustar eso?”, reflexionó con algunas lágrimas en sus ojos. 

Claudia, en tanto, dijo: “Reemplazar a Laura es una responsabilidad muy difícil. Este jardín es muy grande. Uno estudia mucho pero a esto no te lo enseñan. Se aprende día a día, con la práctica. Es ensayo y error”.