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Psicología

Prioridades: ¿Cuáles son las tuyas?

05|08|18 11:53 hs.

Por Claudia Eugenia Torres (*)


Muchas cosas para hacer…como casi todos los días. El trabajo, la familia, los amigos… ese turno al médico para el chequeo anual, el cumple de esa amiga, al cual no puedo faltar… la entrega de ese trabajo… lavar la ropa y limpiar la casa… ir al súper… el celu que suena con mensajes que intento contestar mientras me ocupo de otras tantas cosas… y así paso los días, quizás sin darme cuenta en cuáles son las prioridades en mi vida, tomando todo y sin poder discriminar cuales son mis objetivos. 

Parece que, como casi siempre, lo importante es “hacer” y dejamos de lado el “ser”, aquello que me motiva para llevar adelante esas cuestiones que, quizás, me hagan sentir un poco más feliz, de a momentos, claro está… 

Según su definición, la prioridad hace referencia a la anterioridad de algo respecto de otra cosa, ya sea en tiempo o en orden. Aquel o aquello que tiene prioridad se encuentra primero en comparación con otras personas o cosas. En muchas ocasiones perdemos esto de vista y nuestras prioridades se diluyen, cambian o se modifican, haciendo más complejo llegar a ese resultado final que nos habíamos propuesto. 

Hay veces en que somos eficientes y productivos, no tenemos problemas para sacar las cosas adelante. Otras veces estamos tan saturados de tareas, o simplemente cansados que, aunque sepamos cuáles son nuestras prioridades, qué es lo más importante, nos cuesta ponernos en marcha. 

En diferentes momentos de nuestras vidas, las opciones que se nos presentan son variadas y pueden resultar muy atrayentes todas ellas. Los distintos caminos que podemos tomar, nos dan la posibilidad de elegir, claro que si elegimos uno deberemos dejar otros sin transitar. Tratar de decidir cuál de ellos es el adecuado y dejar otros, puede ser frustrante, especialmente si todos ellos parecen ser buenas opciones. 

En una entrega anterior, de esta columna, hacia referencia a la importancia de la toma de decisiones, algo que puede parecer simple y sin embargo, en muchas ocasiones, nos resulta muy difícil de llevar a cabo. 

Como podemos ver, las prioridades en nuestras vidas y la toma de decisiones están muy relacionadas. 

La importancia de la toma de decisiones radica en que es uno de los procesos cognitivos más complejos a los que se tiene que enfrentar el ser humano, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, realizamos infinidad de elecciones, muchas de manera inconsciente y otras de manera consciente. Podríamos decir que no tomar decisiones es, en sí misma, una forma de decisión. 

Vivir significa elegir; no tomar decisiones implica inmovilidad y bloqueo. Cada vez que proyectamos nuestro futuro en cualquier ámbito de la vida, se abren ante nosotros un sinfín de posibilidades, y no hacer ninguna elección, supone no progresar… en ninguna dirección. 

El problema consiste en que toda decisión implica una o varias pérdidas, de manera que gestionar nuestra toma de decisiones de una manera eficiente resulta vital para nuestra adaptación a las diversas situaciones y la obtención de nuestros objetivos. 

Para la toma de decisiones resulta imprescindible hacer uso de nuestra capacidad de razonamiento y comprensión, siendo la capacidad analítica esencial a la hora de escoger la mejor opción. 

Pero también, es importante saber que no todas las decisiones tienen la misma relevancia, cada una requerirá diferente grado de energía (emocional, intelectual…), muchas serán intrascendentes, y sólo algunas requerirán toda nuestra atención y esfuerzo. Hay que distinguir la trascendencia de unas y otras y tratarlas de modo diferente. 

No todas las decisiones de nuestra vida son tan fáciles de racionalizar y apreciar, de hecho, la mayoría de las veces nos enfrentamos a dilemas que tienen una gran carga emocional, por lo que tomar la decisión se complica, pudiéndonos causar estrés, o procrastinación (dejar para después) de la toma de decisión. Este sistema es básicamente emocional e inconsciente.

En otros casos hacemos uso de nuestra inteligencia analítica, sopesando pros y contras de una manera selectiva y eficiente. Es un sistema lógico y calculador. Tomamos decisiones por razonamiento. 

La capacidad para tomar decisiones no es algo innato, tras ella hay un conjunto de habilidades que se puede y que conviene entrenar. La práctica hace que tomar decisiones se vuelva más fluido y que genere menos coste cognitivo y emocional. 

Ante esto, me planteo distintas preguntas, que me gustaría compartir con ustedes: ¿Conozco, realmente, mis prioridades? ¿Tengo en claro cuales son mis objetivos en la vida?

Muchas personas ante estas preguntas, podrían contestar, que su prioridad principal es estar con su familia, ver crecer a sus hijos, compartir con su pareja, etc. Sin embargo, pasan sus días trabajando o realizando otras tareas, sin dedicar un espacio a esos objetivos, es ahí donde sus prioridades cambian o realmente no las tienen en cuenta.

Tengamos presente que las prioridades no son para todos iguales, son tan personales y subjetivas, como lo somos los seres humanos. Lo que es importante y primordial para unos, puede no serlo para otros. 

Intentar tener en cuenta esto y comenzar a priorizar aquellas situaciones que me reconforten, que puede no coincidir con lo que otras personas creen “importante o correcto” puede llegar a ser un buen comienzo en facilitar una mejor calidad de vida. 


Claudia Eugenia Torres

(*) Lic. Claudia Eugenia Torres 
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