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Opinión

Escribe Esteban Ernesto Marranghello

Conflictiva actualidad política con imprevisible futuro

05|08|18 18:40 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello

La Argentina política, con irrebatible actualidad, ingresó en el tiempo electoral. Una realidad contundente, inimaginable hace ocho meses, compromete el destino y las aspiraciones de la reelección del presidente Macri. 

Una serie de realidades acaecidas en la marcha del país, que influyen de manera no positiva sobre la sociedad en casi todos los rubros de la actividad económica social, cada vez más afectada por decisiones del gobierno nacional. 

Realidades que golpean duramente en todos los sectores que conforman el tejido humano, que sostiene las bases indispensables del presente y futuro de la República. 

Con el argumento -cierto en gran medida- de la herencia recibida, se dedicaron funcionarios y legisladores oficialistas a fundamentar la actualidad, con lamentable olvido de que pese a todo, ellos prometieron la solución de los problemas. Y según sus promesas se vería el cambio para conformar un país distinto que cambiaría el destino hacia el éxito para superar la hecatombe kirchnerista. 

La gente, en una mayoría esperanzada, les dio el apoyo para acceder al gobierno. La diferencia no fue abrumadora, pero alcanzó para desplazar del poder a Cristina y con ella, principal culpable de su derrota, al peronismo en general. 

Se emborracharon con el triunfo electoral, que incentivó la soberbia negativa, que suele perjudicar a los ganadores y los distrae de los objetivos y de la obligación de cuidar el triunfo, que en política, si no entendés esto, puede resultar efímero.

Aunque lo nieguen, la denuncia sobre el proceso electoral en la provincia realizada por la legisladora kirchnerista García, fue abastecida por integrantes de Cambiemos, adversarios en las sombras de María Eugenia Vidal


Ajuste 
Cambiemos comenzó a gobernar y a expresar diagnósticos de futuro con resultados que harían mejorar la situación del país. Al corto tiempo, no se produjeron los resultados prometidos, fundamentalmente en el orden económico-productivo y en la situación social de importantes sectores marginales que sufrían la pérdida de posibilidades obligados a cubrir sus necesidades básicas por el ajuste. 

La Iglesia alertaba sobre el deterioro de la calidad de vida, organizaciones civiles y ONGs privadas corroboraban el diagnóstico. La población renovó la cooperación de espera al Gobierno, ante su pedido, con dudas, pero aceptando que debía darle otra oportunidad electoral, y ratificó esta decisión en la urna. 

La soberbia volvió a acompañar el triunfo y esta segunda etapa volvió a mostrar promesas incumplidas, pronósticos equivocados y decisiones erróneas en economía, principalmente, que impactaron de manera cruel en la realidad, cada vez más acuciante de familias, emprendimientos productivos y trabajadores, con preocupantes cifras de desempleo y creciente recesión. No es necesaria la reiteración de los hechos y medidas que han llevado a una actualidad que encuentra al Gobierno con el 61% de desaprobación y el 45% de insatisfechos. 

El señor presidente ha decidido implantar un plan de ajuste con tarifas en servicios públicos, despidos en organismos estatales, suspensión de subsidios a entidades oficiales emblemáticas por su aporte positivo: INVAP (tecnología); CONICET (ciencia); Senasa (control de productos alimenticios), represas (energía); Atucha (ídem). Eliminación a 400.000 chicos en todo el país de subsidios familiares (5000 millones de pesos). 

Entre tanto continúan sin pagar impuestos las mineras, la renta financiera y no se toman medidas en la sangría de dólares especulativos. No se controla la importación al país de productos que sustentan sueldos de trabajadores extranjeros, mientras el desempleo sobrevuela a trabajadores autóctonos. La Argentina de las contradicciones negativas. Se agregan paralelamente presión impositiva y disminución de presupuesto en áreas sensibles. 

Un ejemplo: desfinanciamiento de los cuerpos de bomberos voluntarios. Increíble muestra de insensibilidad y desconocimiento de una noble función social. La decisión está tomada, el presidente está sólidamente instalado en la aplicación de las normas y medidas que exige el FMI. 

En su interior, Cambiemos presenta grietas. María Eugenia Vidal se ubica estrictamente en la Provincia, proyectando su gestión y continuando con su presencia y decisiones de gobierno bonaerense. El último timbreo la tranquilizó porque nadie la responsabiliza del episodio de los aportantes truchos. 

La gobernadora levantó la guardia política, porque aunque lo nieguen, la denuncia sobre el proceso electoral de la legisladora kirchnerista García, fue abastecida por integrantes de Cambiemos, adversarios en las sombras de María Eugenia. Esto, de ser cierto, fue una operación para opacar a Vidal en su presente y futuro político. Es difícil pensar que no conoce la operatoria y su origen.  

El peronismo no es partidario del aborto, su propia génesis fundacional lo rechaza, jamás Evita hubiera aceptado esta propuesta, hubiera creado las instituciones estatales para atender a la mujer embarazada


Despenalización del aborto 
Pero también se suma al oficialismo la situación del proyecto de despenalización del aborto, que ha dividido al país de una manera no pensada en su intensidad. El presidente se tuvo que bancar frente a su casa una manifestación que le pedía que si la ley se aprobaba, él la vetara. Esto coloca al ingeniero Macri en una incómoda situación, por ser quien habilitó el debate. 

La Iglesia, esta vez, jugó fuerte y a fondo, como corresponde. Fue desafiada en la esencia de su doctrina. Lo habíamos señalado en una nota anterior, con la Iglesia no se juega, no sólo por la acción de los sacerdotes, que cumplen su función, sino porque los católicos, hombres y mujeres, no traicionan sus convicciones recibidas desde el Bautismo. Asimismo, el cristianismo a través de las Iglesias Evangélicas, comparte los valores en la defensa de las dos vidas. 

El debate es duro, pero se ha desarrollado con respeto y esto es digno de mención. La Iglesia considera el aborto como asesinato y esto es suficiente e importante para tener en cuenta por cualquier político con aspiración de poder. 

La oposición peronista no está mejor vista que el oficialismo. Resulta lamentable escuchar a peronistas, de todos los sectores, cambiar el discurso que tenían cuando eran gobierno, para “acomodarlo” a la situación política actual. 

El peronismo no transita una actualidad esperada desde la Justicia. La Cámara que estudiaba el reclamo por la intervención dictada por la jueza Cervini de Cubría, terminó con el mamarracho jurídico y devolvió a su legítimo lugar al presidente del justicialismo, José Luis Gioja. 

Esto ordena el desenvolvimiento orgánico del partido y desplaza del escenario a los aspirantes de dudosa lealtad. Barrionuevo se enteró en Miami, donde está de vacaciones, nada baratas, pero sí confortablemente oligárquicas. Bárbaro, Pro Macrista, ahora arrepentido, no debe soportar la sonrisa irónica del General desde el retrato, que le recordará su fracaso Duhaldista y su pasado menemista. Terminó otro error político oficial cuyos autores nunca confesaran su errónea estrategia. 

Cristina 
Otra realidad, esta no esperada por el peronismo, que le explotó en la cara con dureza, es que cuando muchos esperaban o creían que Cristina entraba en la agonía política, el macrismo -increíble pero real- hizo lo suficiente en su acción de gobierno, que la ex presidenta -que algo sabe de política- solamente con la inteligente estrategia del silencio, se instaló, o mejor dicho “la instalaron” en el podio. 

Los fracasos sucesivos oficialistas y de peronistas extrañamente llamados “racionales”, que acompañaban al oficialismo en políticas antipopulares, abandonando el lema fundamental del inoxidable General en sus confortables despachos. El legendario e irreemplazable conductor les recordaba su experiencia en el legado: “La política es pan y circo, pero no se olviden del pan, porque el pueblo no perdona el olvido”. 

Otro aspecto olvidado. El peronismo no es partidario del aborto, su propia génesis fundacional lo rechaza, jamás Evita hubiera aceptado esta propuesta, hubiera creado las instituciones estatales para atender a la mujer embarazada. De esta manera alguna vez lo expresó con vehemencia: “Lo más sagrado que una mujer tiene es la vida de un hijo”. Una muestra es la definición de los “peso pesados” peronistas por el “No”. Menem, Reutemann, De la Sota, Romero, Alperovich e intendentes. 

También en el radicalismo: Rozas, Cobos, Carrió, Cornejo. Una curiosidad de este periodista, será totalmente cierto, que Cristina votará a favor, o se le puede poner alguna “ficha” a la negativa o a la abstención, que en esta oportunidad son prácticamente lo mismo. Si pensara en sostener diálogo con el Papa, apostando al futuro, no debería enfrentarlo, porque de un error así no se vuelve. La política siempre contiene sorpresas y por ello es fascinante.  

Los militares 
Otro tema no menor, el ingeniero Macri ha decidido otorgar a las Fuerzas Armadas un rol más protagónico en la estrategia oficial de seguridad. Una medida necesaria y realista. Inmediatamente el kirchnerismo y la izquierda salieron a oponerse. Mala memoria, una vez más, en el gobierno anterior la señora Bonafini le pidió al General Milani, Comandante del Ejército, la intervención del Arma para “ordenar” las villas. 

La señora “Tati” Almeida, de otra fracción de las Madres de Plaza de Mayo -allí también existe la grieta-, vociferó a viva voz contra los militares, expresando que “nunca más los milicos deben intervenir”. Muchos de los “milicos” actuales son respetables hombres y mujeres, chicas y muchachos que eligieron la carrera militar y que no habían nacido en la nefasta década del 70, época en que organizaciones políticas militantes, entrenadas y armadas, combatían en la Argentina a un gobierno constitucional.

La memoria selectiva es la peor enemiga de la realidad histórica. El acontecer político futuro se presenta interesante por lo imprevisible de su resultado. Lo importante es que ese futuro lo puede decidir cada uno, en la urna, votando. 

Es el juego de la democracia en la Argentina imperfecta, criticable e impredecible, pero es lo que tenemos como herramienta de decisión.