115 años junto a cada tresarroyense

ST 10. 5°
Nubes dispersas

Sociales

Personajes

Adan, una inteligencia nada artificial

05|08|18 09:42 hs.

Por Valentina Pereyra


“Recién comienzo, soy joven y estoy seguro que vendrán otras y nuevas ideas. Por ahí, al estar cómodo en la zona de confort te da miedo salir y te preguntás qué habrá detrás de esa puerta. Emprender y las cosas… Así locas, no se basan en estar cómodo. Al salir de esa zona o tomar algún riesgo hace que encuentres el camino correcto y me animé a hacerlo, a pesar de que cuesta”, describe su momento Adan Baliña, el emprendedor que logró seducir a Google. 

Si bien estudió ingeniería en sistemas en Tandil un día decidió regresar a Tres Arroyos porque sintió que la vida pasaba y de a poco dejaba la carrera de lado por otros proyectos que por falta de tiempo no le permitían hacer todo lo que quería. Entonces resignó el estudio universitario para seguir el camino de emprender e innovar en tecnología. 

Desde un tiempo antes de arrancar la carrera sabía cómo quería orientar su futuro laboral. La universidad le dio herramientas para estar más armado en ese camino. Adan vivió con su familia en la localidad de Micaela Cascallares, hizo el nivel inicial allí y cuando tenía seis años todos partieron hacia Tres Arroyos. 

La primaria y secundaria las cursó en el Colegio Nuestra Señora del Luján y la vida empezó a transcurrir en nuestra ciudad junto a sus padres y una hermana de 16 y un hermano de 8 años. Su primera infancia en la pequeña Cascallares donde la tecnología no es el fuerte y sí lo es la agricultura y el transporte fue de descubrimiento. 

La valoración que recibió con su proyecto -debido a la inyección de capital- es de casi $ 300 millones de pesos, ya que sólo aceptan proyectos que pueden tener un potencial de ser el próximo unicornio tech: una empresa que pueda valer US$ 1000 millones


“En mi familia nadie está relacionado con la tecnología, por eso parece medio loco que desde esa localidad hubieran surgido mis primeras ideas, pero cuando agarré una computadora, en lugar de jugar se me daba por desarmarla”, recuerda Adan su inicio en el interés por la tecnología. “Al principio, todo comenzó por curiosidad, saber cómo funcionaban las cosas y cómo era lo que estaba adentro, o los sistemas”, agrega. 

Una pérdida, una idea 
Adan dio luz a su primera idea después de un suceso inesperado, de una pérdida, fue tan repentino que lo primero que pensó fue cómo solucionarlo. “Perdí mi billetera y me puse a pensar en algo que resuelva -no sólo mi problema-, sino el de muchas otras personas a las que le podía pasar lo mismo. Con el desarrollo de ese proyecto adquirí la experiencia y los conocimientos para enfocarme en el camino que finalmente quise seguir”, explica. 

Antes de aquella pérdida Adan sentía que no encontraba el horizonte, sin embargo un hecho inusual hizo que aparezca la idea y, así encontrar lo que quería hacer, entonces… “Ahora hay que darle para adelante para que todo suceda”. Siguiendo este precepto se enfocó en el trabajo con software, no tanto en la electrónica, especialmente porque Adan tiene un sueño: “Quiero hacer algo que sea usado por millones de personas y no algo que sólo usen miles de personas”. 

Millones, justamente de eso se trata, llegar a millones de personas desarrollando una idea por la que Google le pagará millones de dólares.  

La idea del millón 
La valoración que recibió con su proyecto -debido a la inyección de capital- es de casi $ 300 millones de pesos, ya que sólo aceptan proyectos que pueden tener un potencial de ser el próximo unicornio tech -es decir una empresa que pueda valer a futuro US$ 1000 millones. La financiación que la incubadora de Google le da a la idea de Adan es de 300 millones de pesos. Van a inyectar 11 millones de dólares de capital en él. “Eso es lo que va a valer mi idea. Voy en busca que llegue a ese monto. Estás adentro por una valoración de 11 millones de dólares. ¡No sabía que desde el vamos valía tanto la idea!”, exclama el joven. 

Además, Adan va a capacitarse en la Universidad de Stanford, “la mejor del mundo y en la que sólo logran ingresar 3% de los solicitantes, creo que sería el primer tresarroyense en estudiar en dicha universidad”, cuenta


Al llegar a la ciudad californiana de San Francisco se incorporará a las oficinas de Tech Stars, lugar en el que recibirá las herramientas, un mentor para que potencie la idea y, será Adan quien busque, forme y lidere un equipo para desarrollar la idea, potenciarla y a su vez potenciarse él mismo. Además, va a capacitarse en la Universidad de Stanford, “la mejor del mundo y en la que sólo logran ingresar 3% de los solicitantes, creo que sería el primer tresarroyense en estudiar en dicha universidad”, cuenta. 

En la casa de estudios ofrecen cursos con más de 120 programas, el emprendedor elegirá cursar los de inteligencia artificial y gestión de proyectos en la Universidad de Ciencias Económicas. “Google quiere que lances la idea por la que fuiste a la incubadora por lo que busco hacerlo lo antes posible y que alcance el potencial que ellos vieron para invertir ese capital. Seré el CEO del proyecto y el fundador de la idea”, menciona. 

El proyecto se llamará Glow que quiere decir luz, brillar… “Es la idea que quiero que brille en el mundo. Busqué una palabra corta, pegadiza y a su vez porque es el brillo de una idea”, destaca. “Me gustaría que más jóvenes tresarroyenses se animen a impulsar sus conocimientos y creatividad. Ojalá eso sea la alarma que impulse a nuestra cuidad a agregar más carreras tecnológicas”, reflexiona. 

Al final de la entrevista Adan pronuncia una frase reveladora: “Creo que las ideas nunca se terminan”, ciertas y probadas, bien suyas, las mismas que señalan el camino que se extiende sin horizonte. 

Amor a primera vista 
“Yo elijo esto para siempre. Mi primera compu, la que empezó mi curiosidad por la tecnología a pesar de haber crecido en un lugar (Cascallares) que no tenía nada que ver con una computadora”, escribió Alan en su Facebook junto a la foto de su primera computadora. 


Adan con su primera computadora


“Desde que me llamó la atención nunca más deje de aprender y gracias a ella hoy puedo recorrer el largo camino que me queda. Antes sólo usaba tecnología y hoy la estoy creando. Sin dudas algo que nunca imaginé, pero que llegó y cambió mi vida”. 

Glow, o cómo comprar sin perder tiempo
“Las ideas se me ocurren en base a solucionar un problema que veo”. Entonces el emprendedor observó que el mundo físico con el e-commerse está muy diferenciado y no hay algo que los una. “Si bien el mundo físico tiene la oportunidad de conectarse al e-commerse, éste no le da la oportunidad al usuario de conectarse con el mundo físico”, explica. 

De modo que lo que planteó es el uso de la inteligencia artificial, creando una plataforma en la que en un omnicanal estén unidos los dos mundos y así solucionarle al consumidor el tiempo que le lleva comprar o disminuir la pérdida del mismo. A través del uso de la inteligencia artificial podría comprar lo que quiera sin perder tiempo. 

“Si se ocurre adquirir una prenda que me gusta, le saco una foto o busco esa imagen, la cargo en la plataforma e inmediatamente me va a decir dónde lo puedo comprar -si estoy en la calle- marcando los comercios cercanos a mi posición o va a marcar distintos puntos donde hay algo parecido además de mostrar las posibilidades de comprarlo on line y que llegue al domicilio”, describe Adan su proyecto. 

La idea es disminuir el consumo de tiempo que emplea una persona para comprar algo y para eso Adan pensó en el uso de la inteligencia artificial que a través del reconocimiento de imágenes ayuda a saber dónde encontrar el producto que busca el cliente, sin consumir más tiempo del necesario. 



El desarrollo para incubar
“Hice un plan de negocios, el desarrollo de la idea para ser incubada”. La incubadora de Google toma una idea y hace una inversión confiando en ella, ayuda a desarrollarla y a potenciarla, “te dan todas las herramientas para que desarrolles, te potencies profesional y creativamente, te dan infinitas posibilidades para que lances tu idea”, expresa entusiasmado el creativo. 

“Me tocó un programa de Google genial, el “Tech Star”, y no es cualquier incubadora, porque en esta eligen personas puntuales que creen que van a aportar un cambio en el mundo, el slogan es “cambiar el mundo”, manifiesta. Lograr este espacio y reconocimiento requirió de un proceso largo, mandar solicitudes desarrollando la idea, explicar el impacto que podía tener en el mundo, responder preguntas insólitas. 

Hasta junio no había recibido ninguna respuesta cuando apareció la posibilidad de presentar una nueva solicitud con más detalles del proyecto y finalmente quedó seleccionado para la última etapa. El plan de negocios que mandó fue de cómo la plataforma iba a generar impacto en lo que es ingresos por lo que planificó las ideas y cómo monetizar el proyecto. 

Después de esto su incorporación a Tech Stars fue un hecho, y hoy está viajando a Estados Unidos para mudarse a la ciudad de San Francisco, California y, seleccionar allí a la gente que va a formar parte de su equipo para desarrollar y acelerar Glow “ya que voy a liderar dicho proyecto al ser aceptado e incubado por Google”, detalla. 

En julio, momentos antes de presentar los requerimientos sobre los tiempos en los que la idea tardaría en lanzarse e impactar en el mercado, Adan sintió algo de miedo, “empecé a tirarme para atrás”, pero el deseo fue más fuerte y lo mandó sin titubear.