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Nacional

Lo sostiene Camilo Kahale, presidente de FEBA

“Los reiterados aumentos del combustible están asfixiando a las pymes”

19|07|18 18:22 hs.

La marcha atrás del Gobierno Nacional en el acuerdo con las petroleras para moderar el aumento de los combustibles suma un nuevo factor que perjudica a las pymes bonaerenses. En lo que va de 2018, las naftas registran una suba acumulada del 18%. Y las recientes alzas de YPF y Shell ya superan a los porcentajes que se habían acordado originalmente. 


Además de repercutir en el índice general de precios, representa un golpe a las pymes de distintos sectores porque genera incrementos en los costos de producción, transporte y distribución de bienes en toda la Provincia de Buenos Aires. “Cada vez que el Gobierno decide elevar el precio de los combustibles, automáticamente se genera un efecto dominó sobre la mayor parte de los precios de la economía y de la cadena productiva, ya que se elevan los costos de logística y esto se traslada al producto final. Ese círculo vicioso alimenta el rezago de los salarios, que pierden poder de compra. En consecuencia, al caer el consumo bajan las ventas de los comercios”. 

Los ajustes de precios en las naftas ya son recurrentes dentro del contexto económico-político actual, y no solo complican el escenario inflacionario que por ahora no muestra señales de desaceleración, sino que empiezan a reflejarse en un recorte de demanda que comienza a ser visible. 

Según datos del Ministerio de Energía presentados a la Federación de Expendedores de Combustibles del Centro de la República (FECAC), el volumen total de ventas al público de combustibles líquidos cayó un 13,6% en mayo respecto del mismo mes del año pasado. “Los aumentos no sólo influyen en las ventas de combustible, producen además un efecto cascada que se traslada a los sectores pyme como el comercio minorista y la prestación de servicios, que ya vienen golpeados por la presión fiscal e impositiva”, explica Kahale. 

“Los reiterados aumentos del combustible están asfixiando a las pymes bonaerenses. Por eso desde FEBA solicitamos que se tomen medidas para que los sectores productivos puedan volver a tener precios competitivos y así recuperar liquidez”, agrega. 

Según un monitoreo realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), sobre 2000 locales físicos, las ventas cayeron en junio 4,2% año contra año y se acumulan un retroceso en 2018 del 2,8%. Otro dato para destacar, es que la disminución se registra en los 18 sectores de la economía. 

De esta manera, los pequeños comerciantes y empresarios no consiguen recuperar competitividad. Esto ocurre porque en el contexto de la caída del consumo, muchas pymes eligen no trasladar los costos a los precios finales con el fin de seguir siendo atractivas para el bolsillo de un cliente que ya viene golpeado. 

“Este año la confianza del segmento pyme sobre el proyecto del Gobierno se deterioró, aunque no alcanza los mínimos del período 2008/09 o de la recesión de 2014. Seguimos respaldando a esta gestión, queremos que les vaya bien porque si eso sucede, favorece a todos los argentinos”, concluye el Presidente de FEBA.