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Nubes dispersas

Opinión

Por Juan Francisco Risso

Legales e ilegales

24|06|18 11:27 hs.

Hace un tiempo asistí a la excelente conferencia brindada por el juez bahiense José Luis Ares. Al día siguiente LA VOZ DEL PUEBLO titulaba: “La difusión de los fallos es importante”. Palabras de Ares, que pueden googlear, ed. del 3 de junio. 


A esa altura, con Alejandro -nuestro jefe de redacción- ya teníamos planeada esta columna, que nunca editábamos. No para publicar fallos completos, sino para publicar los sumarios de la base Juba. La idea era –es- que los lectores interpreten sin intermediarios. Con alguna –breve- explicación adicional de nuestra parte. Nada más. Ibamos a empezar con esto: 

La legítima defensa
En su art. 34 el Código Penal desarrolla 7 incisos de casos que “no son punibles”. Seleccionamos el 6to. Y 7mo inciso:

6º. El que obrare en defensa propia o de sus derechos, siempre que concurrieren las siguientes circunstancias: 
a) Agresión ilegítima; 
b) Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla; 
c) Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende. Se entenderá que concurren estas circunstancias respecto de aquel que durante la noche rechazare el escalamiento o fractura de los cercados, paredes o entradas de su casa, o departamento habitado o de sus dependencias, cualquiera que sea el daño ocasionado al agresor. Igualmente respecto de aquél que encontrare a un extraño dentro de su hogar, siempre que haya resistencia; 

7º. El que obrare en defensa de la persona o derechos de otro, siempre que concurran las circunstancias a) y b) del inciso anterior y caso de haber precedido provocación suficiente por parte del agredido, la de que no haya participado en ella el tercero defensor. 

La base de datos estatal Juba trae fallos desde el año 1984 (scba.juba.gov.ar). En las búsquedas primero muestra el “sumario”; una síntesis del concepto principal del fallo. Quien lo necesite, y en muchos casos, puede acceder al fallo completo. Aquí van algunos ejemplos:

“La legítima defensa y su exceso se fundan en la necesidad de evitar un peligro actual o inminente. El exceso en los límites de la defensa es un arduo problema en la interpretación de la ley, pero lo indudable es que se estima la relevancia decisiva del aspecto subjetivo en la conducta de quien busca defenderse”. (SCBA, del voto en disidencia del Dr. Pettigiani, año 2016; cfr. sum B61342 

(Legítima defensa putativa – Configuración) “Quien se representa una situación fáctica amenazante que, solo según su subjetividad, habilita a obrar en legítima defensa, aunque desde el plano objetivo el peligro para la vida sea inexistente; atento que con un arma de utilería no puede acabar eficazmente con la vida humana; recae en legítima defensa putativa o error de prohibición indirecto”. 

(Casación, 2016, sum. B5024467). En realidad, en este caso el sumario destaca esto, pero al acusado (policía) lo condenaron por el art. 35, que dice: “El que hubiere excedido los límites impuestos por la Ley, por la autoridad o por la necesidad, será castigado con la pena fijada para el delito por culpa o imprudencia”. 

Como un choque de autos. Entiendo que aquí encuadraron a Chocobar. Aquí encuadró también el ingeniero Santos -1990-. Como el exceso en la defensa es –en definitiva- un delito, Santos debió indemnizar a las familias de los muertos, en sede civil.  

(Legítima defensa - Agresión ilegítima) “Comprobada la inexistencia de la agresión ilegítima, deviene innecesario continuar con la evaluación de los restantes recaudos exigidos por el art. 34 inc. 6° del Código Penal”. (SCBA, año 2016, sum. B5031455). 

 La única opinión que daré, es ésta: la amenaza tiene que ser subsistente. Si un ladrón ya amenazó, ya robó y está yéndose, no hay amenaza subsistente. Y esta situación siempre aparece. De allí que todos digan que el ladrón, en algún momento de su huida, se dio vuelta y les apuntó con algo que creyeron un arma.

Ahí tienen la página web y los números de sumarios para quien quiera seguir mirando. Juba es una base de datos pública. Nos vemos acá 


Por Juan Francisco Risso

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