115 años junto a cada tresarroyense

ST 7. 0°
Despejado

Opinión

Psicología

Embarazo no deseado y aborto

10|06|18 14:12 hs.

Por Claudia Torres (*)

Para comenzar a hablar de aborto inducido, creo de suma importancia mencionar algunas cuestiones previas a él. 

Surge en mi diferentes preguntas que quizás deberíamos tener presente… ¿Quésucede con la educación sexual? no sólo desde las instituciones educativas en sus diferentes niveles, sino sobre todo y primordialmente desde nuestros hogares. ¿Qué pasa cuando llega un embarazo no deseado? ¿qué produce y cómo lo toma la pareja y su entorno? Pensar en un aborto inducido sería no haber tenido en cuenta y no haber trabajado de manera eficaz en las respuestas a algunas de las preguntas anteriores. 

No resulta muy frecuente que los padres hablen con sus hijos e hijas de sexo y como consecuencia ellos tampoco suelen preguntarles; por lo que este tema se convierte en tabú. Por norma general, tienen un profundo desconocimiento de las características de su propia sexualidad y de las del sexo opuesto. Como resultado de esto, se crean mitos, ideas irracionales y falsas creencias sobre el tema que envuelve el sexo, se encuentran totalmente desprovistos de información, pero sobre todo, de una buena comunicación, que les ayude a tomar decisiones, así como también se puede observar una cierta carencia en el hábito de hablar del tema de forma asertiva, madura y respetuosa. 

Cuando se habla de embarazo no deseado, no es raro que se piense casi instantáneamente en un embarazo adolescente o aquel que es la consecuencia de una violación. Sin embargo, podemos ver que esto no siempre es así. También hay gestaciones indeseadas entre parejas que llevan varios años, o entre un hombre y una mujer que se aman y quieren tener una relación estable. A cualquier edad y en cualquier tipo de relación puede aparecer un embarazo no deseado. 

Podemos diferenciar entre el embarazo no deseado y el embarazo no planeado. En el primer caso, se trata de un rechazo a la posibilidad de tener un hijo. En el segundo caso no se rechaza la idea de tener un hijo, pero la nueva vida aparece en un momento que es poco propicio. Por lo tanto, lo indeseado viene dado por las circunstancias, pero no por la actitud frente a la paternidad o a la maternidad. 

No creo que ninguna mujer tome la decisión de abortar como algo intrascendente en su vida… no creo que salga de realizarse un aborto y viva esa experiencia como algo agradable... muchas mujeres quedan marcadas luego de haber pasado por un aborto… la decisión tiene su costo y no hablo de lo económico. 

Somos seres únicos e individuales, no todas las personas van a reaccionar de la misma manera. Algunas podrán sentir un alivio interno, restableciendo su bienestar emocional y psicológico al poder seguir con sus vidas y proyectos. Otras tendrán una serie de síntomas que quizás las pueden perturbar. 

Algunos artículos científicos hablan del “Síndrome post aborto”, que suelen coincidir con el trastorno de estrés postraumático y algunos de sus síntomas son: pesadillas, ansiedad, pensamientos e imágenes recurrentes, irritabilidad, ataques de ira, hipervigilancia, sobresaltos, incapacidad para concentrarse, angustia, culpa, alto remordimiento durante bastante tiempo. También si se tiene un embarazo no deseado, los padres pueden sufrir estos síntomas. 

Ante la situación del aborto o el embarazo no deseado, podría surgir en la pareja, maltrato y violencia, en forma de chantajes emocionales, insultos, celos, reproches, discusiones, rencores, dificultades para mantener relaciones sexuales que, en ciertas ocasiones, pueden llegar a la ruptura o separación. 

Al practicar un aborto, se suele vivir luego un proceso de duelo con sus diferentes fases de negación, ira, dolor emocional, negociación y aceptación; también si se decide tener un hijo no deseado, especialmente si son adolescentes suelen vivir una fase de duelo respecto a su vida anterior y sensaciones de pérdida y frustración 

Como vemos en la actualidad, es un tema teñido de una gran carga moral, social y religiosa. En este sentido los mandatos sociales y familiares suelen ejercer una gran influencia. En muchas ocasiones el hecho de decidir abortar, no corresponde a una decisión solo de la mujer, podría llegar a estar influenciada por terceros. No suele ser una decisión sencilla, requiere de una elaboración interna que en muchas ocasiones no se lleva a cabo. 

La red de contención, que puede brindar la familia, los amigos o la ayuda profesional, en estas situaciones podría actuar de manera más que favorable. Estar presente sin juzgar e intentando brindar la asistencia necesaria, podría llegar a hacer la diferencia entre la decisión de abortar o no. 


Claudia Torres

(*) La autora es licenciada en psicología (M.P. 40256) 
En Facebook: Licenciada Claudia Eugenia Torres