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Policiales

Betiana Pérez, psicóloga de Construyendo

El abusador está en todos lados

10|06|18 13:02 hs.

Caer en la suposición de que el abusador no está en nuestro entorno es el error más común que sufren las familias con una víctima de abuso entre sus miembros. El abusador está en todos lados. Tiene cara de exitoso y hasta puede ser nuestro mejor amigo. 


Con ese argumento, la psicóloga Betiana Pérez, miembro de la ONG Construyendo, enfocada en casos de violencia de género que comprenden el abuso sexual, no hace distinciones entre lazos familiares o amistosos, antes de lanzar la advertencia más severa, “si el niño denuncia, es porque el hecho ocurrió. Nunca miente”, asegura refiriéndose a una eventual denuncia surgida en un seno de un grupo de inimaginable sospecha, pero base de una prueba legal con rigor científico, “porque él (por el niño) describe con su lenguaje lo que él vivenció. Además, después hay otras herramientas para corroborar que efectivamente pasó por algo traumático”. 


Betiana Pérez


La licenciada Pérez trabaja desde 2008 con víctimas de violencia en la ONG Construyendo, dentro de cuyas variantes se encuentra la violencia sexual. Después de una década de trabajar en este ámbito, valora el hecho de que existan más instituciones que abordan la problemática de manera integral, y eso ayuda a que la gente, cuando se le presenta una situación de este estilo, pueda confiar y pedir ayuda. 

“Hoy ayuda mucho la visibilización del tema que siempre existió y del que ahora se habla más. Hay concientización sobre la existencia de algo que antes se reducía al ámbito privado, de puertas adentro”, explicó. 

Según la psicóloga, las penas leves para el abuso y la localización del abusador nuevamente cerca de sus víctimas tras conocer su condena, son ejemplos de revictimización en las personas que ya han sufrido una agresión de la que jamás pueden recuperarse.

“Tener al condenado a la vuelta de la casa es una revictimización, por eso digo que hace falta una sanción más eficiente para esta persona que genera tanto dolor y daño en sus víctimas”.

Enemigo en casa 
Sin embargo, en la observación de la licenciada Betiana Pérez, la insuficiencia de la restricción de acercamiento como medida cautelar de protección a las víctimas, deja de ser un elemento central en la crítica a los métodos de cuidado de personas que sufrieron abuso, porque el abusador, en el 90 por ciento de los casos, está dentro del grupo familiar. 

“El abusador es una persona perversa y la forma de pararlo es que exista más sanción desde lo jurídico. Tenemos alguna condena ejemplar, pero no es más que eso”, observó. 

Asimismo, también consideró otros casos vinculados con ataques perpetrados fuera del ambiente familiar y castigados con sanciones como el arresto domiciliario, “cuando el autor recibe una pena de arresto domiciliario, puertas adentro hay un ambiente siniestro donde el abusador está alejado de su víctima, pero en su entorno hay potenciales víctimas. A veces se denuncia un caso, pero capaz que esa no es su única víctima”.  

Volver del abuso 
Los últimos años fueron importantes en la disminución de la revictimización institucional en Tres Arroyos, donde la licenciada considera que, “estamos trabajando de forma articulada, mejorando los servicios que cada uno puede prestar desde su lugar”, un detalle que estima clave en el buen funcionamiento del sistema, aunque el daño que provoca el abuso es casi siempre es irreparable. 

“La rehabilitación implica conocer cuánto tiempo estuvo abusada la víctima, si tuvo el apoyo de un familiar cuando estaba sufriendo. La persona que sufre el abuso queda marcada a fuego y, por eso, es muy importante el apoyo que reciba”, subrayó en el cierre.