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Policiales

Análisis de una década de denuncias

El abuso se denuncia con menos temor pero la frecuencia no varía

10|06|18 12:58 hs.

En los últimos 10 años el promedio de denuncias de casos de abuso sexual en el distrito de Tres Arroyos ofreció pocas variaciones. De acuerdo a los datos conocidos oportunamente desde 2008 por LA VOZ DEL PUEBLO a través de la cantidad de denuncias recibidas por la Fiscalía General del Departamento Judicial de Bahía Blanca, hubo un promedio anual de 31 denuncias por los distintos tipos de abuso sexual, aunque los especialistas que trabajan en las respectivas investigaciones, aseguran que hay muchos más hechos y no son denunciados. 


En ese sentido, la doctora Natalia Ramos, secretaria de todas las fiscalías de Tres Arroyos y dedicada a trabajar con delitos de abuso sexual, identifica las variaciones que surgieron entre los actores de estos casos, sobre todo en los últimos cuatro años, cuando se trató y finalmente sancionó en 2015, la Ley de Violencia de Género. 

“Desde que está (la Ley de Violencia de Género) hay como una mirada nueva en el abuso sexual. Antes, era más común llevar estas causas al archivo, ahora se lo piensa dos veces”, una circunstancia que, en el caso de Ramos, considera más efectivo que insistir en un debate con pruebas débiles y arriesgarse a un sobreseimiento del imputado. 

En ese sentido, la afirmación de la funcionaria está sostenida en la cantidad de denuncias por abuso sexual recibidas tanto en 2014 como en 2015. El primero fue el año con mayor cantidad de hechos denunciados en este distrito de la década observada (38) y el otro, el segundo (35). 

En los años siguientes, la tendencia habitual volvió a su valores habituales (25/27 casos mesuales), pero la cosas no volvieron a ser iguales. El uso de herramientas que en los últimos tiempos significaron una alternativa para ayudar a las Justicia en la investigación, como la Ley de Imprescriptibilidad (Ley Piazza –sancionada en 2011-), la cual indica que cuando la víctima de un delito cumple 18 años empieza a correr el plazo de prescripción de esa denuncia radicada cuando eran menores y, tal vez, el entorno les impidió exigir mayor énfasis en la investigación, se hicieron fuertes en el trabajo de los fiscales. 

En ese sentido, la doctora Ramos, que fue una de las impulsoras de la individualización en la atención a las víctimas de ese delito en la jurisdicción del Ministerio Público en Tres Arroyos, recuerda que su misión se inició cuando, desde la mesa de entradas de la Fiscalía, buscó un trato más personal con esas víctimas, “porque es un delito donde no tenés mucha prueba e incluso, en muchos casos, la prueba es la víctima y no lo ha podido denunciar”.


Natalia Ramos. Instructora de la Fiscalía de Tres Arroyos


Menos causas archivadas 
En este recorrido por el tiempo, surgido a partir de los sonados casos del DJ de Orense, excarcelado momentáneamente por un recurso judicial, y el ataque a otra adolescente a manos del denominado “abusador del puente” (detenido pero por otro delito), surge no obstante la aseveración oficial de que ha bajado la cantidad de archivo de causas y hasta el caudal de sufrimiento de las víctimas. 

Desde 2015, el 80 por ciento de las causas que son denunciadas llegan a juicio, mientras que, anteriormente, se lograba llevar al banquillo al 70 por ciento de los imputados. Sin embargo, en Tres Arroyos, el surgimiento de distintas instituciones, redujo en cierta manera el tiempo de flagelo en las víctimas. 

“Antes, las denuncias de abuso sexual eran más graves. Porque los casos eran denunciados después que las víctimas fueron violadas por sus padrastros, tíos o abuelos durante más tiempo. Han empezado con el juego, después al manoseo y después al abuso con penetración”, recuerda, antes de enfatizar que, en la actualidad, la aparición de distintas instituciones que colaboran en la atención de las víctimas, entre ellos, el Servicio de Protección de los Derechos del Niño, el Juzgado de Familia, la Comisaría de la Mujer y el personal específico del Hospital Pirovano, fueron clave en ese objetivo de agilizar la atención y obtención de la prueba, “hemos logrado una coordinación de trabajo que, por ejemplo, no obligue a la víctima a repetir su relato traumático”, expresó. 

“La existencia de todas estas instituciones, las redes sociales, el fácil acceso de la mujer a los medios para hacer la denuncia, han colaborado para que no haya tanto aislamiento”, agregó.  

Fiscalía especializada 
La doctora Natalia Ramos figura como una de las candidatas a ocupar la titularidad de la UFI N°6, la Fiscalía que dejó vacante la doctora Verónica Vidal al ser nombrada jueza. Entre sus planes en caso de ser nombrada, menciona la búsqueda de medios para la creación de una Fiscalía especializada en casos de violencia de género como una de sus prioridades. “En mi caso hice mi experiencia especializándome en estos delitos. Cuándo una trabaja unos años en estos casos, conoce una serie de requisitos que es más sencillo llevarlos adelante cuando se trata de investigar casos de abuso sexual”. 

Según la representante del Ministerio Público, las razones de esa efectividad están alojadas en el reconocimiento práctico del campo de acción que tiene por delante el investigador cuando se le presenta un caso, “siempre trabajas con otra gente. Esto no se hace solo y, sobre todo en el abuso, hay muchas carencias que necesitan de los otros organismos que trabajan en la problemática. Yo trabajo la prueba, pero esa víctima y esa familia, necesitan otro soporte”, argumentó haciendo referencia a la vinculación necesaria que ella articularía desde su lugar ante una eventual creación del requerido organismo judicial.