115 años junto a cada tresarroyense

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Despejado

Carta de Lectores

Escribe Alicia Hurtado

Tiempos difíciles

06|04|18 11:36 hs.

Señora directora: 


En realidad, el título de estas líneas bien pudo haber sido el de decenas de otras que he escrito. No recuerdo ya épocas en las que las cosas no hayan sido arduas para la mayoría de nosotros, y, para muchos, muchísimo más arduas, e injustas también. 

Por eso ahora no sé bien por dónde empezar, pues hay multiplicidad de hechos que me (y nos) preocupan y ocupan. 

Me pregunto de qué manera puede alguien, por sesudo y preparado que sea, pensar que la inflación puede disminuir cuando estoy pagando el triple de energía eléctrica de lo que pagaba hace un año y, obviamente, mis ingresos no se han triplicado, ¡bah! ni los míos ni los de la gente con la que hablo a diario. Cabe acotar que entre mis amigos, conocidos y vecinos no hay ni empresarios millonarios ni CEOs de grandes multinacionales, solo gentes que viven de su trabajo, o están jubilados luego de haber trabajado toda su vida. 

Mencioné la energía eléctrica, pero lo mismo o similar ha ocurrido con las facturas de gas, con los combustibles, con las cuentas del mercado… 

Calculando con una simple regla de tres simple, unos amigos descubrieron que si gastaran en el bimestre de más frío, lo mismo que el año anterior, este año deberán afrontar una cuenta de más de 15.000$ mensuales, prácticamente lo mismo que cobra un matrimonio de jubilados que recibe la mínima. Claro, si es así, conozco pocos que van a poder hacer frente a esos costos, ¿y?, ¿alguna idea? Yo carezco de imaginación suficiente como para pensar cómo nos vamos a “rebuscar”, si se nos permite la expresión. 

Mientras tanto, siempre hay un “mientras tanto”, perdemos tiempo hablando del casamiento de la hija de Maradona, del papelito que un ministro le pasó a una diputada, hasta nos damos el lujo de desviar el foco de atención de algo tan serio y terrible como es el abuso de menores dedicándonos a  seguir los chimentos de personas desorbitadas, alborotadoras cuasi profesionales, en lugar de enfocarnos en los verdaderos problemas que a todos nos tocan. 

Ya lo he citado alguna vez, pero sigo pensando en la razón que tenía Ortega y Gasset cuando aconsejó “argentinos, a las cosas”. 

 Alicia Hurtado