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Cómo cuidar el ganado del estrés por calor

12|02|18 16:22 hs.

Proyecciones de días con altas temperaturas y precipitaciones más bien escasas marcan el desarrollo del verano y les exigen a los productores ganaderos reforzar el cuidado de los rodeos, principalmente para minimizar los efectos del estrés calórico. Un animal estresado consume menos alimento y, por ende, disminuye su productividad. En el caso de un tambo, puede producir hasta un 20% menos de leche, mientras que, en rodeos para carne, puede verse afectada la ganancia de peso y fertilidad.

Con un pronóstico que anticipa ambiente caluroso, húmedo y temperaturas elevadas para el resto del verano, especialistas del INTA recomiendan estar atentos al comportamiento de los animales para identificar síntomas de estrés calórico de manera temprana y extremar la adopción de medidas de prevención que favorezcan el bienestar pecuario.

"Durante el verano, los problemas asociados con el calor ganaron protagonismo, ya sea por la pérdida de eficiencia productiva observada en algunos sistemas como por la ocurrencia de importantes mortandades", apuntó Joaquín Armendano, especialista del INTA Balcarce, quien recomendó: "Anticiparnos a los momentos de mayor riesgo resulta de vital importancia para hacer más eficiente la producción en esta época".

No obstante, las temperaturas registradas en las últimas semanas, tanto en las cuencas lecheras como en las zonas pampeanas de cría y engorde, provocan que el rodeo se aleje de la zona de confort térmico y afectan su eficiencia productiva y reproductiva.

"Cuando la temperatura del ambiente supera los 25°C y la humedad alcanza el 50%, durante períodos de tiempo prolongados (ola de calor), los animales se estresan, pierden bienestar y eso impacta en la producción diaria de leche, que puede llegar a disminuir hasta un 20%", señaló Miguel Taverna, referente en lechería del INTA Rafaela.

Una vaca estresada por el calor come menos y hace que se perjudique la producción de leche, la salud y el comportamiento del animal. "En circunstancias extremas de estrés térmico, la producción de leche puede reducirse hasta un 40%", expresó Taverna y agregó: "Esta situación no sólo afecta la cantidad, sino también la calidad, debido a que disminuye la concentración de proteína y materia grasa".

La hora más crítica suele producirse alrededor de las 15 y las 17, cuando se maximiza la temperatura ambiente. No obstante, durante una ola de calor el ganado suele estar sometido a estrés desde las 8 y hasta horas cercanas a la medianoche. Para minimizar los efectos de las altas temperaturas, Taverna recomienda "la implementación de sombras y el enfriamiento directo de los animales mediante el uso de ventiladores y aspersores".

La instalación de sombras en los comederos y bebederos implica gastos extras en la empresa tambera, pero ayuda a mantener la producción. De acuerdo con Jorge Ghiano, especialista del INTA Rafaela, "es una inversión necesaria, que se paga en dos años".

Para Ghiano, "si bien lo ideal es tener sombra natural, una opción muy útil es armar estructuras con malla plástica de mediasombra con 80% de densidad y orientadas de norte a sur, a fin de lograr una superficie cubierta de cuatro metros cuadrados por animal". "Todos los animales deben tener acceso libre a la sombra y a los bebederos, que tienen que contar con agua en cantidades y calidades óptimas", añadió.