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Policiales

Hablan los vecinos del horror

“Escuchábamos los gritos desde mi casa”

31|01|18 12:37 hs.

Mientras la noticia sobre la clausura del geriátrico y los escabrosos detalles de su presunta vida interna dan vuelta en todo el país, LA VOZ DEL PUEBLO tomó contacto con algunos vecinos de geriátrico del horror, quienes compartieron algunos detalles de la casa escenario del espanto.

Paola Olivera es madre de una de las tantas menores de edad que supuestamente trabajaban en el lugar contratadas por Carla Barroca y, cuando cubría a su hija para que ésta pueda ver a su hijo, fue testigo de lo que pasaba detrás de las paredes de la casa de Güemes 1336.

En ese sentido, y al referirse a la versión más estremecedora de las trascendidas en las últimas horas, indicó que la persona que comía su propio excremento era un hombre de 40 años que padecía autismo, “había un muchacho autista que se comía su propia caca porque nadie lo cuidaba”.

De acuerdo al testimonio de la vecina, este interno era el que sufría los vejámenes más graves, “yo ví al autista. Lo tenían atado de pies y manos a la cama” y, en ese sentido, su hijo, Franco Guardia, ratificó la versión y agregó, “escuchábamos los gritos desde mi casa”.

Según explicó Olivera, su hija de 17 años tenía orden hasta de medicar a los abuelos, algo a lo que se resistía por temor a cometer un error fatal, “mi hija tenía la orden de medicarlos para que los abuelos ‘no molestaran’, entonces yo le dije ‘no lo hagas’, porque podés matar a alguno de los abuelos”, dijo la mujer, antes de indicar que, oportunamente, todo fue denunciado en el Ministerio de Trabajo cuando se hizo una presentación por la situación laboral de su hija y, además, asegura que muchos vecinos lo denunciaron a las autoridades, “pero en dos años nadie hizo nada”.

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