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Carta de Lectores

Escribe Esteban Ernesto Marranghello

Una economía complicada que altera el humor social

28|01|18 11:11 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello 


Inflación rebelde, endeudamiento preocupante, balance comercial deficitario, aumento de gasto público, tarifas que no dejan de incrementarse, dólar en alza, solicitud de sectores empresarios con reclamos sectoriales, economías regionales solicitando decisiones gubernamentales, sindicalismo con expectativas de paritarias que superen la inflación real. 

Este es el combo de una economía complicada que altera el humor social. Esta es la Argentina que tenemos y en la que hay que implementar decisiones políticas que intenten superar la situación presente y lleven al país a un paulatino mejoramiento de sus condiciones, en la búsqueda de lograr las soluciones que mejoren la vida de sus habitantes. 

El ambiente político se tensa a veces de una manera que parece que se está en una instancia de características graves, pero que en realidad no pasa de amagues verbales, de contenido tremendista, que finalmente se apagan, ante la indiferencia de la gente, a la que preocupa la situación de crisis, pero no atiende las propuestas huecas de cierta oposición, dura de opinión, pero floja de propuestas. 

La población sufre los embates de una política de ajustes, que necesaria o no, de acuerdo a la opinión de cada uno, golpea el poder adquisitivo y compromete la estabilidad hogareña, con reducción de posibilidades en la calidad de vida de las familias.

El Gobierno ha tenido muchas contradicciones, idas y vueltas, avances y retrocesos, sin dejar de reconocer sus errores y cambiando decisiones. Es el proceso en el aprendizaje de gobernar, con errores y aciertos, y críticas por decisiones que no contemplaron el bienestar general, de acuerdo al pensamiento de vastos sectores de la población. 

En general la gente conoce la herencia recibida y por ello, estiró la espera. Dos años y tres elecciones de apoyo. Ahora el país, con razón, ha comenzado a exigir las respuestas que acrediten el cumplimiento de las promesas del Gobierno. 

En cuanto a la oposición, el kirchnerismo debe dejar de rasgarse las vestiduras, menos bombo y piquete y más proyectos y propuestas. 

El peronismo, en cambio, ha desarrollado una gestión más acorde a la actualidad del país sin tremendismo dialéctico y con determinado apoyo crítico, que el oficialismo debe reconocer. 

"Lo del ministro Triaca excede el calificativo de 'exabrupto' con que se lo ha pretendido calificar desde el Gobierno. Zaffaroni volvió a demostrar su insolvencia moral y su absoluto desprecio por la democracia" 


La situación general del país no es la mejor y sólo la capacidad y la inteligencia de la clase política, si es que le queda algo de esto, puede encaminar el rumbo para comenzar, de una buena vez, con las soluciones deseadas. 

También es fundamental el acompañamiento de los otros sectores dinámicos de la nación: empresarios, sindicalistas, docentes, profesionales, obreros, entidades de servicio, productores, intelectuales, iglesias y demás estamentos. El objetivo, no es sólo quejarse para defender el "quiosco propio", sino también contribuir, sin esperar ventajas, con el conjunto de la sociedad. 

Jorge Triaca 
La sociedad argentina debe soportar acontecimientos impensados e insólitos de sus clases dirigentes, como lo ocurrido con el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca. 



Los episodios lamentables son ampliamente conocidos, como para reiterarlos en este comentario. Todo mal. 

La situación es de una importancia negativa que excede el calificativo de "exabrupto" con que se lo ha pretendido calificar desde el Gobierno, con intención de minimizar su gravedad. 

Un ministro clave para el Gobierno que debía defender el proyecto de reforma laboral ante el Parlamento, queda expuesto, si continúa en el cargo, a una bienvenida embestida del sector gremial, que si esto no hubiera ocurrido, no podría producirse con éxito, por la caída de la imagen y el prestigio de muchos dirigentes sindicales a raíz de la corrupción de sus conductas.

Un innecesario y grave costo político para la imagen del propio presidente, en quien debió pensar el referido funcionario. 

Eugenio Zaffaroni 
No es la primera vez que el doctor Zaffaroni, ex integrante de la Suprema Corte emite opiniones políticas, tiene derecho a efectuarlas, como ciudadano, pero debería saber también que según el criterio de juristas prestigiosos, no está autorizado a ello, debido a ser integrante de una corte internacional, que se lo prohíbe, por razones éticas. 



En esta oportunidad, mi opinión, estrictamente personal, no abarca su actividad profesional jurídica, sino su persona humana. Con lo expresado por este personaje sobre el gobierno constitucional de la Argentina, vuelve a demostrar su insolvencia moral y su absoluto desprecio por la democracia, pretendiendo convertirse en juez y verdugo de una administración federal, con legitimidad de poder para gestionar y administrar el Gobierno de nuestro país, mal que a él le pese o le disguste. 

Vuelve a mostrar la misma insolvencia moral que puso de manifiesto, sin dignidad ni respeto por la sociedad en la que vivía, cuando se demostró que en cuatro departamentos de su propiedad, las locatarias ejercían la prostitución y se adeudaban los impuestos de los referidos inmuebles. 

Resulta, no incompresible en alguien como él, pero si al menos objetable, que este patético individuo, pretenda determinar el final de un ciclo constitucional legitimado por el voto, desde su deplorable y sospechada función de explotador sexual de mujeres, en viviendas de su propiedad. 

El ocaso anunciado
La vuelta de la doctora Cristina Fernández de Kirchner a la arena política desde el senado nacional, había planteado expectativa de interés en el oficialismo y en la oposición. El acontecer de su desenvolvimiento en el ámbito solamente duró en expectativas poco tiempo, pese a las orquestadas y previsibles estrategias, periodísticas, partidarias y operativos de marketing, se demostró que tiene un techo y que el mismo no logró superarse. 

El amperímetro no se movió, las esperanzas de una masiva adhesión no se produjo y las encuestas terminaron de demostrar que su regreso al poder importante no parece ofrecer un futuro alentador. 

Se enfrió el temor de su regreso en el más alto nivel y el marcó al Gobierno que debe cambiar la estrategia presentándola como el cuco, la opinión pública tiene cosas más urgentes en qué pensar y reclamarle a Cambiemos. 

El ingeniero Macri parece perseguido por sus propios funcionarios cada vez que inicia un viaje al exterior, que con sus errores lo hacen preocupar, cuando en esta oportunidad está buscando en el orden internacional posicionar el país y su Gobierno, de acuerdo a sus convicciones, en un nivel de reconocimiento y respeto. 

Rusia y posteriormente Davos. Reuniones con empresarios, diálogos con líderes europeos como Putin y Merkel para posteriormente hacerlo con el presidente de Francia, Macron. Sus entrevistas con Bill Gates y Máxima, Reina de Holanda. Con esta última firmó una asistencia tecnológica a través del INVAP por valor de 400 millones de dólares. 

Nobleza obliga. El INVAP desarrolló con la asistencia y el apoyo del gobierno de Cristina Kirchner, el primer satélite argentino. Los Chicago Boys de Macri casi lo cierran, esto también hay que decirlo, felizmente el presidente lo impidió. 

A Macri se le puede reclamar, con razón, que no está cumpliendo con sus promesas electorales, pero no se le puede criticar que haya renunciado a sus posiciones ideológicas, el cree en lo que está haciendo y tiene, hasta ahora, el respaldo político electoral. 

Su alianza con Córdoba, su sociedad con los radicales, que deberá cuidar, su lección aprendida de que los gobernadores peronistas no son confiables, luego de la votación sobre la reforma previsional. 

Es muy probable -opinión personal- que en el próximo período parlamentario mande sus "espadas" a negociar personalmente con cada legislador de la oposición. 

Ya aprendió que los gobernadores no votan. Gobiernan y administran. Los que votan son los diputados y los senadores. 

Macri cuenta, y no es poca cosa, con la capital federal y la provincia de Buenos Aires. Rodríguez Larreta -por algo lo llevó en este viaje- y María Eugenia Vidal -a la que le dio 65000 millones de pesos-. El presidente conoce la alianza política de Larreta y Vidal. No le molesta, porque sería para 2023 y falta mucho. Para 2018 y 2019, todo es Macri. 

Cambiemos cree de acuerdo a su criterio político "que más vale pájaro en mano que 100 volando". Sus contrincantes en la arena política, el peronismo, practica con mucho éxito: "el diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo". 

Nos espera un año político muy interesante por lo intenso y variable. No hay que preocuparse: "El agua no va a llegar al río con turbulencia, hay que dejarla fluir en la corriente de la democracia".