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Policiales

Una familia es objeto de una venganza

"Teníamos una vida re tranquila y apareció este loco para arruinarla"

12|01|18 10:48 hs.

"Vos me hiciste pasar cuatro meses en cana. Ahora me las vas pagar". Con esa frase, Luciano Rojas asegura que Braian Santos lo habría amenazado días pasados en los pasillos del hospital Pirovano. El ex empleado de seguridad del boliche Deja Vu, que fue baleado junto a un compañero y una clienta en junio de 2016 cuando se encontraba trabajando, se acordó de la cara que tenía enfrente, pero pensó que las cosas no iban a pasar a mayores. 


Sin embargo, entre las 22.30 y las 23 de la noche del miércoles, un motociclista pasó disparando con un revólver hacia la casita que el matrimonio se está construyendo en la calle Reina Margarita 1124 sin lesionar a nadie, pero generando una gran preocupación a la familia Rojas. 

"Yo quiero que esto termine, que no pase nada, porque estábamos re tranquilos en familia y este delincuente no nos deja vivir en paz"


Ayelén, la esposa de Luciano, recordó a LA VOZ DEL PUEBLO cómo fue la dramática experiencia vivida en la antevíspera, "hacía un calor tremendo y decidimos salir a tomar aire. Estaba amamantando a mi bebé de ocho meses, mientras mi otro hijo de dos años jugaba por ahí con mi marido. En eso, viene una moto y el que maneja empieza a tirar tiros y tiros, fueron como cinco disparos", dijo. 

Ambos damnificados aseguran que era Braian Santos, el sujeto de 24 años que permaneció prófugo durante seis meses acusado de "lesiones gravísimas" a raíz del incidente en Deja Vu y, según informaron LA VOZ DEL PUEBLO fuentes judiciales, ya está en la calle nuevamente por disposición del juez de Ejecución Penal, quien le otorgó la libertad condicional. 

"Pasó dos veces, él quiere seguir con el tema. Nosotros hicimos la denuncia correspondiente, pero no sabemos por qué quiere seguir", se preguntó al respecto Ayelén, quien teme por sus hijos.

"Si lo mato voy preso" 
Mientras tanto, Luciano Rojas no encuentra respuesta para su situación. Se acuerda que el problema con el supuesto agresor nació "porque mi jefe me dijo que no lo deje entrar", y ahora lo acompaña a todos lados. "Ya no se puede ni salir a tomar aire, imagínate que ni el nene quiere salir. Yo salgo a tender ropa y lo hago con miedo", aseguró Ayelén acerca de sus tarde en el Barrio Argentino Junior. 

Cabe recordar que el incidente en el que fue baleado su marido, ocurrió en junio de 2016 en la puerta del boliche ubicado en Caseros 1030, donde Luciano fue herido de un balazo en la cabeza y otra en la cintura, "y también quiero recordar la mala atención del hospital cuando él (por su marido) fue a sacarse los tiros. Me lo mandaron para mi casa con las balas adentro", se quejó antes de subrayar que su mayor temor pasa por lo que pueda ocurrirle a sus pequeños hijos, "el miedo que tengo es que me pase algo cuando él vaya a trabajar. Que me caiga y yo estoy con los chicos. De última, si tiene un problema, que lo arregle con él (por su marido), pero a mí que me deje tranquila con los chicos. Yo quiero que esto termine, que no pase nada, porque estábamos re tranquilos en familia y este delincuente no nos deja vivir en paz". 

Para colmo, después que los miembros de Policía Científica realizaron las pericias en la noche del miércoles, el presunto agresor volvió a pasar acelerando por el frente de su casa, "lo hizo como una burla, que no le importa nada", dijo Luciano Rojas antes de preguntarse en el cierre, "¿qué pasaría conmigo si yo lo ejecuto? Me dan perpetua y él estuvo cuatro meses preso y seis como prófugo. Esto pasa en Tres Arroyos nada más".