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Policiales

Se llevaron la recaudación de una cena

Investigan a 10 socios por un robo boquetero a un club de Ituzaingó

11|01|18 11:26 hs.

Sabían que la caja fuerte había sido cambiada de lugar hacía poco más de dos semanas. Dominaron a un sereno, hicieron un boquete, corrieron la lente de la única cámara de seguridad que podía tomarlos con claridad y se llevaron 2 millones de pesos. Los investigadores no tienen dudas de que en el robo al club Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó (GEI) hubo un entregador. Y pusieron la lupa sobre diez personas. Diez socios. 


Esa es la principal hipótesis por el golpe de boqueteros que conmueve a toda la comunidad del club -unos 1000 socios-, que estaba juntando el dinero para iniciar obras de ampliación en un predio cedido por el Gobierno de la Ciudad y para pagar sueldos. 

Todo ocurrió en la sede ubicada en Lavalle 1151, entre las 2 y las 5 de la madrugada de ayer, cuando el sereno Oscar Medina fue amenazado y atado por al menos tres ladrones encapuchados. 

El hombre estaba cenando en un salón y, cerca de las 2, oyó que la alarma del lugar se activó. Cuando se asomó a ver qué ocurría, no le dieron chance: lo apuntaron con un arma y lo dejaron atado a una silla. Con el plano del lugar en su cabeza, los intrusos fueron directo al hueso. 

De nada sirvieron el ingreso por huella dactilar, las cámaras de seguridad, la alarma de monitoreo ni las dos puertas de reja instaladas para cerrar el salón de reuniones de la Comisión Directiva del GEI. 

Los asaltantes hicieron un pequeño agujero en la pared de un baño de mujeres que casi no se utilizaba y que, justamente, daba al pequeño recinto de poco más de un metro cuadrado donde se guardaba la caja fuerte. 

"Solo muy pocas personas sabían que el dinero se guardaba ahí y que esa pared del baño daba a la caja", dijo alguien que conoce el club como su casa. Los encapuchados habían llevado cada una de las herramientas que se necesitaban: un taladro, un alargue, una maza, una barreta y un cortafierros, además de guantes. No dejaron rastros. 

"Los resultados de las pericias para obtener huellas dactilares dieron negativos", dijo uno de los investigadores. "En las cámaras tampoco se ve nada. Las grabaciones son muy malas", señaló otra fuente del caso. 

En la única que se podía llegar a ver algo era en la de la sala de reuniones de la Comisión Directiva. "La corrieron para que no filmara lo que estaban haciendo, porque si no esto hubiera terminado de otra forma", dijo el presidente del club, Claudio Torres. 

De todos modos, los ladrones tenían las caras tapadas. Los investigadores creen que la secuencia duró al menos una hora y media. Pero ni siquiera está claro a qué hora comenzó todo, ya que cuando la alarma sonó por primera vez un móvil policial se acercó rápido al lugar -la comisaría está a dos cuadras- y "no notó nada raro". 

Cuando la alarma sonó por segunda vez, el patrullero regresó, pero los ladrones ya se habían ido con el botín. Fuentes judiciales indicaron que eso fue alrededor de las 5, aunque voceros policiales afirman que recibieron un llamado cerca de las 3. 

Las cámaras de seguridad municipales de la zona tampoco registraron ningún movimiento llamativo, aunque la más cercana está a 500 metros del club. El vigilador tampoco pudo aportar mucho. Cuando el fiscal Marcelo Tavolaro le iba a tomar declaración, sufrió un "pico de presión" y debió ser hospitalizado. Hoy podría hablar.

Círculo clave 
De todos modos, los investigadores se centran en un dato clave: solo un círculo de diez socios tenía conocimiento de los movimientos de dinero del club y que en esa caja estaba guardada la recaudación de una cena que se había hecho días atrás para recaudar fondos. 

La tarjeta de esa comida valía 100 dólares y la plata iba a ser destinada a obras de refacción y obras de ampliación en un nuevo predio de 4,8 hectáreas cedido por la Ciudad. La principal hipótesis que se baraja es la de un "entregador". Un tema no menor que está siendo analizado es el motivo por el cual el GEI no utilizaba cuentas bancarias. 

Consultado por Clarín, Claudio Torres, dijo que el club tuvo un "problema con la AFIP por falta de pagos de cargas sociales en los '90" y desde ahí no pueden estar bancarizados. Además, dijo que el club paga 250 mil pesos por mes solo de servicios, por lo que para el funcionamiento diario necesitan el efectivo. (Fuente: Clarín.com).