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50 años de los Reyes en Bellocq

Melchor cuenta la historia de magia e ilusión

05|01|18 10:33 hs.

El pasto y el agua estaban listos, los zapatos bien lustrados esperando la llegada de los Reyes Magos, aunque una novedad sorprendería a los niños del lugar. El 5 de enero de 1968 las familias de San Francisco de Bellocq vivirían un momento único que "quién iba a imaginar duraría tantos años", le dijo Alfredo Marino a LA VOZ DEL PUEBLO.


Aquel día fue el primer festejo de Reyes en la localidad, la primera vez que los magos de Oriente llegaban al pueblo e ilusionaban a los niños que también viajaron desde Claromecó y Orense a ver tan maravilloso espectáculo. La idea surgió en el seno del Club Echegoyen. 

Alfredo Marino, quien nació en San Francisco, integraba la comisión directiva de la entidad en el cargo de secretario de actas cuando el presidente don Pedro Chedrese propuso la idea -en una charla- de hacer una comisión de Reyes. 


Alfredo Marino


"La iniciativa salió de allí y después se sumó todo el pueblo", recordó Alfredo, quien tuviera el papel protagónico aquella noche. El calor de enero apretaba, pero nada iba a impedir que la fiesta se llevara a cabo. Chilo Kuhlmann tenía preparados los caballos para que desde la Barraca de Carlos Salvai partieran los tres Reyes Magos rumbo a la capilla de Lourdes . Las capas nuevas, las caras bien pintadas, la caracterización terminada, anunciaban que la partida era inminente y la ansiedad se hacía presente entre los organizadores. Pero todo comenzó unos meses antes.

"La colecta para comprar los presentes que se les entregarían a los niños fue lo primero y la gente apoyó mucho, se llevó una lista a la Cooperativa La Victoria y Alfredo Gargaglione y Joaquín Basini -integrantes del club- eran los encargados de pedir ayuda para comprar juguetes y ahí no se escapaba nadie, ahí caían todos", sostuvo Alfredo. También Pedro Chedrese en su negocio juntó colaboraciones para la compra de los juguetes y "el que podía aportaba".


Carlos Schourup (Gaspar), Héctor Mendoza (Baltasar) y Alfredo Marino (Melchor), en la primera visita de los Reyes a Bellocq


La elección 
El momento culminante de la organización llegó cuando hubo que elegir a los Reyes. "Me anoté porque me gustaba, tenía 21 años y lo mismo hizo otro amigo, Héctor Mendoza, que era mayor que yo y Carlos Schourup, quienes lamentablemente no están físicamente", manifestó Alfredo. 

Entonces los tres amigos fueron los seleccionados para representar tal papel. El negro en la piel de Héctor; "siempre decía que no necesitaba que lo pintaran para representar a Baltasar", contó Alfredo, que se emocionó al nombrarlos. Carlos fue Gaspar y el más viejito, el responsable de leer las cartitas y charlar con los niños desde el escenario fue Alfredo. 

La vestimenta tuvo también un lugar preponderante, a la que luego se agregaron barbas, coronas y maquillaje. Comentó que "las capas las hizo una compañera mía de Entel, Myriam Villa, que tenía un taller de costura".

Mencionó a otro personaje inolvidable de Bellocq. "Segismundo Bilbao era fotógrafo, peluquero, músico, pintaba, llevaba su valija con sus elementos de maquillaje -nada que ver con los de ahora- que eran unos pomitos con los que nos embadurnaba la cara y quedábamos contentos todos", expresó Alfredo, quien se iba deteniendo en cada palabra, ante cada imagen del pasado que volvía y se hacía presente durante la entrevista. 


Hugo Carrera, Ernesto Massoli, Carlos Schourup y Enrique Vannieuwenhoven


Los Reyes estaban totalmente equipados, sólo faltaban los caballos que "siempre estaban muy bien preparados por un gran hombre y vecino de San Francisco, Chilo Kuhlmann. Así que siempre teníamos los mejores caballos", señaló. 

Todo era una fiesta desde la primera idea que tuvo Pedro hasta el momento mismo de la salida rumbo a la capilla. Pero antes otro evento más privado, pero lleno de emociones precedía al desfile de los Reyes Magos; "vestirnos, prepararnos, armar los juguetes en el club para entregar al día siguiente, todo era felicidad y alegría. Cuando terminábamos el recorrido nos cambiábamos, nos comíamos un asado y festejábamos", describió.

El 5 de enero de 1968 Alfredo, Carlos y Héctor llegaron a la casa de la familia de Jorge Holst, "otra persona para destacar,- expresó- él y su señora prestaban la casa, nos cambiábamos ahí, dejábamos todo ese lío y ellos estaban chochos". 

Y salieron siendo Melchor, Baltasar y Gaspar y así seguirían hasta finalizar el trayecto de sonrisas, ilusiones y deseos escritos en cartitas que el rey más viejito luego leería en la capilla.  

La recorrida 
Los tres Reyes Magos salieron por primera vez de la Barraca de Salvai y alguna otra vez lo hicieron desde la Feria de la Cooperativa La Victoria, lugar en el que se encontraban los caballos. Alfredo fue Melchor, el rey más viejito y tenía la hermosa misión de leer las cartas que los chicos dejaban en la capilla Nuestra Señora de Lourdes.

"En esa época no estaba todavía el pesebre que se incorporó después. María Angélica Chamus, familiar mío, fue el primer Niño Jesús de ese pesebre", explicó. 


Los preparativos para la primera entrega de juguetes, en el Club Echegoyen


Las cartitas se recibían en la capilla, se ponía una caja sobre el escenario y allí las depositaban. "Te sentías niño también en ese momento. Cuando leía les preguntaba a los chicos cómo se habían portado, todos respondían que bien y yo les decía: 'Bueno si te portaste bien los Reyes te van a traer lo que pediste'. Todos miraban con mucha admiración, personificar a los reyes en esa época era algo muy lindo". 

Alfredo tenía una gran ventaja, había nacido en Bellocq por lo que conocía muy bien a cada uno de los pequeños del lugar, "lo más gracioso era que podía hablarles y llamarlos por sus nombres". 

El entonces rey Melchor recordó una anécdota que lo emocionó. "En una de las pasadas de Reyes un papá acercó a su hijito de tres años ya cuando estábamos saliendo de la capilla y me dijo: 'Rey, ¿se saca una foto con el niño?'. Lo sube al caballo conmigo, el pequeño me miraba fijo, sacamos la foto y se lo devuelvo a su papá. Cuando la familia llega a su casa- en el Hotel de Leporace frente a la mía -explicó Alfredo- los padres le preguntan si le gustó sacarse una foto con el rey y el niño contesta: 'Si mamá, pero qué parecido a Alfredito era'. ¡Cómo no conocerme si estábamos todo el día juntos! Sé que aquel niño, hoy un hombre, tiene esa foto todavía". 


Daniel Massoli con su hijo Dylan en el año 2004. Como lo hiciera su padre, colaboraba en las representaciones


Durante el camino, los Reyes iban tirando caramelos y saludando a las familias de San Francisco y a todos los que también venían de Orense y Claromecó, porque todavía no se hacía la fiesta en esas localidades. "Todo el pueblo se enganchaba y colaboraba. Estuve cuatro o cinco años haciendo ese papel, luego mis horarios en Telefónica no me lo permitían y fueron cambiando los Reyes", afirmó. 

En otras oportunidades los Reyes de San Francisco fueron de visita también a Claromecó vestidos y allá los esperaban con caballos a los que se montaban para iniciar un recorrido en la localidad balnearia. "Hasta que lo empezaron a hacer ellos y es hermoso la gente que se convoca -destacó-. También hubo muchos momentos en el que el paseo de los reyes en Bellocq se hacía acompañados por Papá Noel". 

"¡Quién iba a imaginarse que después de cincuenta años la fiesta iba a seguir y ahora de la Iglesia van al club y allí todo es alegría. Cuando mi hija Aylén era chica la llevé a ver los Reyes de mi pueblo", manifestó Alfredo con los ojos más brillantes y húmedos todavía.


La primera comisión de Reyes Magos de Bellocq


"La experiencia de ver a los chicos asombrados, unos te tocaban, otros tenían miedo, otros se querían subir a los caballos... Es inigualable, sos un niño con ellos", concluyó el rey Melchor que por un rato fue Alfredo, el relator de la historia, el primer rey mago de San Francisco de Bellocq que hace cincuenta años recorrió las calles del pueblo besando niños y dejando mucha alegría junto a Carlos y a Héctor, algo que perduró en el tiempo.