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Carta de Lectores

Por Esteban Ernesto Marranghello

Justicia por TV, un daño a la credibilidad y a la institucionalidad

26|11|17 10:15 hs.

El episodio de la detención del ex vicepresidente Boudou, mostró el peligroso cholulismo de una televisión sin límites éticos, que compromete la seriedad de la Justicia Federal argentina y la preocupante falta de rapidez de reacción del gobierno nacional, que en el marco de una elección favorable, descuida las responsabilidades institucionales, para propios y extraños, que debe preservar quien detenta el poder de decisión en la República. 


La patética imagen de Boudou, despeinado, descalzo y desaliñado escuchando la lectura oficial de su detención, en la temprana mañana, cuando nada de sus anteriores presentaciones a la Justicia, podrían hacer sospechar un intento de fuga o entorpecimiento a la actividad de la misma. 

Por más que a mucha gente no le guste Boudou, nunca el mencionado faltó o desobedeció una citación de los Tribunales por las múltiples causas que lo involucran. 

Esas imágenes afectan no sólo al Gobierno, a los integrantes de la Justicia que así actúan, sino también, a la imagen de la Nación, ante el resto del mundo, al que pretendemos convencer que "ahora" somos serios 


Se puede aceptar el desprolijo acto oficial de la detención, pero la filmación de su imagen, públicamente difundida, demuestra el lamentable espectáculo del no aceptable show de una Justicia, devaluada y carente de respeto que se debe mantener, por las responsabilidades y las garantías que debe observar por los ciudadanos y ciudadanas del país. 

Se filmó y luego se difundió por los medios, eso no fue "gratis", no pretendan que la gente "coma vidrio". 

Esas imágenes afectan no sólo al Gobierno, la seriedad de los integrantes de la Justicia que así actúan, sino también, de una manera directa la imagen de la Nación, ante el resto del mundo, al que pretendemos convencer que "ahora" somos serios. 

Alguien con autorización lo filmó y para colmo lo difundió, esto no debió pasar. Los ministros de Seguridad y de Justicia son los responsables, con su incompetencia, comprometieron la gestión del gobierno nacional. La función de los ministros es preservar con la suya, la imagen del presidente en sus respectivas áreas. Fallaron rotundamente. 

El propio presidente se enteró de lo acontecido, presumiblemente, mal y tarde, a miles de kilómetros. La pregunta es dónde estaba el jefe de Gabinete. Tuvo el ingeniero Macri, en medio de las preocupaciones de su viaje internacional a los Estados Unidos salir a "condenar" una grosería política provocada por la impericia de su propio elenco, con lógicas expresiones de rechazo a conductas impropias, cometidas en contra de uno de los "responsables directos" de la mala herencia recibida por su administración. 

En alguna oportunidad anterior, en mis editoriales o notas en LA VOZ DEL PUEBLO, pregunté con preocupación por hechos acaecidos, quién era responsable de cuidar la imagen del presidente, una vez más mis dudas continúan sin respuestas. El oficialismo, a veces, se entretiene en cosas improductivas políticamente. 

Es hora de que terminen con el lenguaje electoral de las culpas ajenas y los méritos propios. La gente votó y les "dio" el gobierno. El pueblo "sabe" por qué los eligió y a quién "castigó". El cheque es por dos años y todos los días se gasta parte. Llegó la hora de los "hechos", para "defender" lo ganado y demostrar que merecían obtenerlo. 

La Justicia es un claro ejemplo de la situación del país en general. No toda la Justicia actúa incorrectamente. A lo largo y lo ancho de la República hay centenares de jueces, fiscales, agentes judiciales y auxiliares de la Justicia, que trabajan y cumplen con sus responsabilidades profesionales con idoneidad y respeto porque las leyes cubran su cometido al servicio de la sociedad. 

Pero los jueces cuestionados, fundamentalmente en el área federal quedaron. Son los "mismos", con los "mismos" defectos y sospechas sobre sus conductas. Prosiguen actuando como antes: condena a opositores y exoneración a oficialistas. Se cambiaron de vereda. 

"Oficialistas y opositores", antes y ahora, en ambos bandos, tienen similares sospechas de corrupción. 

En cuanto a la política, el presidente Macri pretendió y en importante medida lo logró, ocupar el centro de la escena nacional, luego del triunfo electoral, con planes y propuestas, que necesita su administración. Conocidas las mismas, levantaron una polvareda, cada vez más densa, que puede envolver en sus espirales, parte del destino político de Cambiemos y de la oposición. 

De regreso de Estados Unidos, reunión con gobernadores, de vital importancia, para unos y otros. Lo acontecido y lo expresado y lo que va ser la continuación de negociaciones y reclamos, con sindicatos, empresarios y demás, hay que dejarlo decantar, todos esconden las cartas para mejorar las chances. 

No será ni rápido ni fácil. Pero el diálogo es el juego de la democracia. Se necesitan mutuamente. El Gobierno tiene la necesaria chequera para resolver, la oposición sabe esto.

El Gobierno debe estar atento de no sobrepasar las necesidades y reclamos de la gente, con sacrificios insostenibles en el tiempo. Los seres humanos no son un número de la estadística de funcionarios, que todos los días comen bien 


 Pero el Gobierno debe estar atento de no sobrepasar las necesidades y reclamos de la gente, con sacrificios insostenibles en el tiempo. Los seres humanos no son un número de la estadística de funcionarios, que todos los días comen bien. Las necesidades de la gente insatisfecha, tiene un límite, cuando se lo rebasa, no hay retorno. 

Macri lo sabe, por eso el gradualismo que le permita transitar dos años con calma, necesarios, no sólo para él, para todo el país.

La reorganización peronista 
El peronismo, en plena reorganización, puso el carro en marcha y espera acomodar "los melones". Lleva tiempo y favorece al oficialismo gobernante. Ya eliminó, al menos por ahora, a los candidatos que se habían ido y cuyo regreso está muy indefinido. Urtubey perdió en la provincia. Massa, disminuyó su caudal en miles de votos y perdió en Tigre. Y Randazzo, que tuvo los votos más caros del país -costaron 27 millones de pesos-, también perdió en su ciudad. 

En el peronismo si perdés, y encima en tu tierra, te queda una opción si querés volver: ponete en la cola y esperá que te llamen. Hasta ahora siempre fue así. En la geografía nacional continúa prevaleciendo el peronismo de la provincia de Buenos Aires. Por territorio, organización, y densidad geográfica.

 No se debe olvidar al radicalismo, que desde provincias importantes: Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero y alguna del Litoral, podrían requerir más espacio al gobierno de Macri. 

El oficialismo continúa teniendo como proyección de futuro de mayo solidez, para su sustento político, la hasta ahora inamovible imagen positiva de María Eugenia Vidal. 

La gobernadora bonaerense, con su sencillez y buen trato, que no disfraza su férreo manejo de las decisiones, controla la provincia con fluidez, pese a tener cómoda situación en el Congreso, prosigue sus contactos y diálogos con la oposición peronista y la captación del massismo en disolución. 

Manejó con habilidad el tema de la reparación económica del Conurbano. Presentación en la Corte Suprema, con una cifra que alertó a los colegas gobernadores, que salieron a para la iniciativa. 

Finalmente resolvió la estrategia de retirar de la Corte la demanda y disminuir las cifras, solicitando el monto que realmente quería y necesitaba para sus planes. Está muy cerca de lograrlo: 20 mil millones de pesos. 

Resolvió, por los reclamos de la gente, que la seguridad necesitaba un cambio en las leyes penales. Instruyó a uno de sus senadores presentar un proyecto que prácticamente elimina la posibilidad del otorgamiento de salidas transitorias o disminución de condena a los condenados por delitos graves como asesinato, violación, violencia de género y otros. 

El proyecto ya fue presentado y se pide pronto tratamiento por las comisiones para aprobarlo este año. 

Primera provincia que derriba parte del garantismo al servicio de la delincuencia. 

En el gabinete nacional se señala su postura en varios temas, no públicamente sino para adentro, sin saberse si preocupa, como "filo peronista".

Ante esto, que lógicamente conoce, María Eugenia Vidal sonríe. 

 Hasta ahora también sonríe Macri.   


Por Esteban Ernesto Marranghello