//

115 años junto a cada tresarroyense

ST 17. 3°
Lluvia ligera

Carta de Lectores

Psicología

¿Qué tan quemado estás?

19|11|17 19:51 hs.

El fin de año ya está cerca y con él quizás lleguen los ansiados días de descanso. El trabajo y las condiciones que se presentan en el mismo, pueden tener consecuencias importantes en la salud, que van quebrantando nuestra calidad de vida, ese bienestar en todas las áreas del ser humano, que responde a la satisfacción de las necesidades físicas, materiales, sociales, psicológicas o emocionales, de desarrollo y ecológicas. Este deterioro no solo se manifiesta en el ámbito laboral, sino también en nuestras vidas privadas y en las relaciones con los demás. 


Ante esta situación podríamos comenzar a experimentar alguno de estos síntomas: Agotamiento físico y mental, ansiedad, nerviosismo, baja tolerancia a la frustración, agresividad, sentimiento de fracaso, impotencia, baja autoestima, dificultades para concentrarse, insomnio, dolores de cabeza, taquicardia, irritabilidad. 

Síndrome del Burnout, Síndrome del Trabajador Desgastado, Síndrome del Trabajador Quemado, Síndrome de Cabeza Quemada o simplemente ESTRÉS LABORAL. El Burnout tiene muchos nombres y muchas formas, pero siempre acaba con el mismo resultado: trabajadores agotados física y emocionalmente, desvalorizados y sin ánimo de nada. En realidad el nombre original surge del término inglés "Burn out", y se traduce como "estar quemado". 

Este estado de agotamiento emocional, mental y físico causado por un estrés excesivo y prolongado en el área laboral, se produce cuando uno se siente abrumado, emocionalmente agotado, e incapaz de satisfacer las demandas constantes del trabajo. A medida que el estrés continúa, la persona comienza a perder todo interés y la motivación por su trabajo. 

Todos podemos sufrir este síndrome (conjunto de síntomas que se presentan juntos y son característicos de una enfermedad) en algún momento de nuestras vidas. En general los más vulnerables a padecerlo son aquellas personas en los que se observa la existencia de interacciones humanas de carácter intenso o duradero. 

El síndrome de desgaste profesional es muy frecuente en personal sanitario (nutricionistas, médicos, enfermeras/os, psicólogas/os, psiquiatras, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales, terapeutas familiares, así como personal administrativo) así como también se puede observar en personal administrativo, docentes etc. Dichos profesionales pueden ser caracterizados como de desempeño satisfactorio, comprometidos con su trabajo y con altas expectativas respecto a las metas que se proponen, en las que el desgaste profesional se desarrolla como respuesta a estrés constante y sobrecarga laboral. 

El estilo de vida y ciertos rasgos de personalidad pueden ayudar a que este agotamiento se manifieste: trabajar demasiado, sin tiempo para compartir con los demás, para sociabilizar y relajarse, la falta de apoyo en nuestro entorno y las pocas horas de sueño pueden llegar a contribuir. Así como también las tendencias perfeccionistas, una visión pesimista de nosotros mismos y del mundo que nos rodea y esa necesidad imperiosa de tener todo bajo control que nos imposibilita delegar en otros, son características que facilitan que lleguemos a "quemarnos la cabeza". 

Puede ser el resultado de una tensión implacable, pero no es lo mismo que el exceso de estrés. El estrés, por lo general, implica numerosas presiones que exigen demasiado física y psicológicamente. Pero las personas estresadas todavía pueden imaginar que si tan sólo pudieran tener las cosas bajo control, se sentirán mejor. 

En el Burnout, por el contrario, esto no es suficiente. Las personas que lo padecen tienen una sensación de vacío, carecen de motivación y no son capaces de ver solución a su problema, a menudo no ven ninguna esperanza de un cambio positivo en sus situaciones. 

Entre los signos y síntomas físicos que se podrían presentar ante esta situación, se encuentra la sensación de cansancio la mayoría del tiempo, frecuentes dolores de cabeza, de espalda y musculares, cambios en el apetito y en el sueño. Así también encontramos síntomas emocionales como la sensación de fracaso y dudas, sentimientos de impotencia y de derrota, perdida de la motivación y disminución de las satisfacciones. Se produce una despersonalización: asume conductas deshumanizadas, automáticas, estereotipadas y disociadas, alejándose del otro como en un intento por terminar con el agotamiento. Por ende, las conductas también podrían cambiar, evitando responsabilizarse, llevará más tiempo realizar tareas habituales y podríamos trasladar nuestras frustraciones a los demás. 

¿Pero que deberíamos hacer para evitar padecerlo? 
 La clave es saber reaccionar a tiempo y reconocer los límites. En ocasiones está bien sentirse un poco desmotivado o aburrido en el trabajo, e incluso es normal hacerlo cuando no tenemos oportunidades de crecimiento, pero saber reconocer el punto donde ese sentimiento deja de ser sano para comenzar a ser dañino es lo que marcará la diferencia entre un trabajador sano y uno quemado.

Es saludable tener en cuenta que ponerse en movimiento, es muy importante, así como también modificar la forma de ver nuestro trabajo, tomarse tiempo libre, intentar relajarse y dormir lo suficiente, son puntos claves para evitar padecer de este síndrome. 

Si comenzamos a sentir que estamos agotando, lo mejor será pedir unos días de licencia, y si no tenemos esa posibilidad poner el máximo esfuerzo en usar cada momento libre para distraernos y olvidar todos esos sentimientos negativos que se te generan en nuestro lugar de trabajo. Si no funciona, es hora de que dejar de actuar por nuestra cuenta y buscar la ayuda de un profesional. 

La principal consecuencia psicológica de este síndrome sugiere que para triunfar hay que dejar de lado una parte de uno mismo. La sociedad provoca una confusión entre el "hacer" y el "ser", reconociendo únicamente al individuo por el hacer. 


Lic. Claudia Eugenia Torres

Lic. Claudia Eugenia Torres 
M.P.: 40256 
En Facebook: Licenciada Claudia Eugenia Torres