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Maestros

11|09|17 08:58 hs.

Escribe Alicia Hurtado

Señora directora: 
Con esa cosa tan nuestra de recordar hechos y relacionarlos con la muerte de alguien (aunque no creo en eso de que lo hacemos por necrófilos, sino porque si los recordáramos con el nacimiento casi todos caerían en verano, privándonos del asueto), este 11 de setiembre homenajeamos a los maestros y recordamos a Sarmiento, que murió ese día de 1888. 

 Poco y nada puede decirse ya que no se haya dicho en nuestro afán de homenajear a los docentes en un día especial. Quizás sea el momento de aprovechar para pensar un poco en la escuela que estamos necesitando, la que necesitan los alumnos que habitan un mundo tan diferente, con cambios que nos superan día a día, segundo a segundo podríamos decir. Y esa escuela nueva que se impone, exige también maestros que estén preparados para responder a esas necesidades. 

 Es imperativa entonces una política de estado, que tome consciencia de la urgencia de ponernos a punto para lo nuevo. Y esa política de estado tiene que quedar libre de politiquerías, de chicanas, de especulaciones electoralistas. La educación se merece que todos los actores, maestros, gremialistas, especialistas, políticos, padres e hijos se sienten alrededor de una gran mesa para sentar las bases de la escuela que viene. 

Sin un aggiornamiento adecuado, sin un reconocimiento explícito e implícito de lo fundamental de una educación para el siglo XXI, no habrá esperanza de crecimiento posible.  

Claro, para eso también es imprescindible que tengamos personas bien remuneradas, que no tengan que correr de un lugar a otro para redondear un magro ingreso, que tengan tiempo y oportunidad para el perfeccionamiento. 

 Es una ardua labor la que tendremos que enfrentar si queremos seguir celebrando días del maestro por muchas décadas más. 

Sarmiento, con sus fortalezas y debilidades, fue un pionero de la educación, reconocido no solo en nuestro país, y lo fue porque comprendió lo imprescindible de la alfabetización en el siglo XIX. La alfabetización imprescindible en este siglo no es solucionable únicamente enseñando a leer y escribir, que siguen siendo un déficit en algunos lugares, ahora necesitamos estar alfabetizados en ciencia y técnica, de lo contrario, en una década casi ningún joven va a estar preparado para insertarse en un campo laboral cada vez más especifico y alejado de lo tradicional. 

Saludemos a los docentes en su día, pero asumamos el compromiso de acompañar a la escuela para ingresar preparada adecuadamente a este mundo que no nos esperará. 

 Y permítanme terminar con una frase, cuyo autor ignoro, que dice que cuando enseñar es un arte, aprender es un placer. 

¡Feliz día!