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Internacional

Ocurrió en Bologna, el 1º de octubre

Dos presos comieron lasagna con Francisco y se fugaron

12|10|17 18:45 hs.

El hecho tiene ribetes cinematográficos: dos presos aprovecharon un almuerzo de domingo en una iglesia con Francisco para fugarse. La comida ocurrió el pasado 1º de octubre, pero los detalles, escuetos por cierto, se conocieron ayer, aunque el Vaticano se mostró reticente a divulgar lo acontecido ya que demuestra que hay falencias en los operativos de seguridad en torno a Jorge Bergoglio durante sus salidas. 


Lo cierto es que Francisco asistió la Basílica de San Petronio, en Bolonia, para pasar un domingo distinto con personas privadas de la libertad del Centro de Castelfranco Emilia, cercano a la ciudad. Los presos, considerados socialmente peligrosos y toxicómanos, almorzaron, conversaron, compartieron un grato momento y hasta jugaron al metegol con el pontífice, como se vio en algunas imágenes que trascendieron. 

Lo que no estaba previsto era que después de comer la típica lasagna a la bolognesa, dos de los 20 reclusos invitados aprovecharan la jornada convulsionada por la presencia del argentino para escaparse. Las autoridades de la región de Bolonia buscan desde el día de la fuga a los detenidos, pero hasta ahora los resultados de los operativos han sido infructuosos. 

Según reportó la edición regional del diario Repubblica, hay "oscuros detalles" en la investigación sobre el paradero de los reos, quienes aparentemente serían dos ciudadanos italianos originarios del sur, que ya habían protagonizado episodios de fuga en el pasado. 

Pena de muerte "inadmisible" 
Francisco ratificó ayer su oposición a la "inadmisible" pena de muerte y ensayó un "mea culpa" por las veces que desde el Vaticano se aplicó ese "remedio extremo y deshumano". "Me complace hacer referencia a un tema que debería encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica un espacio más adecuado y coherente con esta finalidad expresada. Pienso de hecho en la pena de muerte", aseguró en un discurso en ocasión del 25 aniversario de la Constitución apostólica Fidei depositum, con la cual san Juan Pablo II promulgó el Catecismo de la Iglesia Católica 

 "Se debe afirmar con fuerza que la condena a la pena de muerte es una medida inhumana que humilla la dignidad humana, en cualquier modo que venga ejecutada", afirmó el Pontífice durante el encuentro realizado en el Aula del Sínodo del Vaticano. "Es en sí misma contraria al Evangelio porque se decide voluntariamente suprimir una vida humana que es siempre sagrada a los ojos del Creador", insistió. 

 En ese marco, Jorge Bergoglio ensayó un "mea culpa" por la actuación del Vaticano en el pasado. "Desgraciadamente, también en el Estado pontificio se ha hecho recurso a este remedio extremo y deshumano, dejando de lado el primado de la misericordia sobre la justicia", lamentó. 

"Asumamos la responsabilidad del pasado, y reconozcamos que esos medios eran dictados por una mentalidad más legalista que cristiana" permanecer hoy neutrales frente a las nuevas exigencias para la reafirmación de la reafirmación de la dignidad personal, nos hace más culpables", convocó por último. (DIB-Télam).