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Tres Arroyos mie 28 de Junio de 2017

   Coronel Dorrego

Cultivos que dejan todo en la cancha

     
14.12.2016 Por Juan Berretta

La campaña 2015/16 fue atípica en Coronel Dorrego, principalmente por la cantidad de precipitaciones que se registraron en varias zonas del distrito del sudoeste bonaerense durante el verano y el otoño. Esta condición inusual, porque la región se caracteriza por la falta de lluvias estivales, puso a prueba el planteo de producción que desde el ciclo 2006/07 implementa el ingeniero Gustavo Thiessen. La buena noticia para el asesor agronómico de la firma

Diego Hollender S.A. es que su estrategia concebida como defensa ante escenarios limitantes, también resultó efectiva con abundancia de recursos.

"El año se presentó raro, vino una condición muy benévola, y lo interesante es que este sistema de baja densidad no desentonó. Está pensado para ser un esquema defensivo o para un eventual año complicado, pero comparando con maíces y sojas hechos con los manejos tradicionales, tuvimos casi los mismos rindes. Y desde lo económico, con menor costo o con un costo similar pero utilizando mejor tecnología", explica el dorreguense.

 

Densidad

De casualidad, según él mismo reconoce, Thiessen empezó a plantear siembras de maíz de baja densidad. El primer paso fue en el ciclo 2006/07 y los resultados, pésimos. Pero el ingeniero captó ciertas señales que le entregó el cultivo y en las campañas sucesivas los resultados fueron mejorando.

"En esta zona todos los productores adoptaron el formato de baja densidad para hacer maíz. Según la Cámara Arbitral, el último año entre cultivos de primera y de segunda se hicieron entre 70.000 y 100.000 hectáreas de maíz en Dorrego. Cuando hace siete años no había más de 6.000", indica.

Las buenas performances obtenidas con el maíz llevaron a que Thiessen trasladara el mismo manejo, que además incluye variar fechas de siembra, ajuste en la fertilización y un celoso tratamiento sanitario, a otros cultivos. "Hoy la baja densidad la estamos aplicando en el resto de los cultivos y con muy buenos resultados", asegura.

De todo modos, Gustavo tiene claro que es un aprendizaje permanente: "Con 23.000 plantas en tres hectáreas que tenían condiciones de suelo virgen logramos 13.500 kilos maíz, contra los 8.000 kilos que nos dio esa densidad en un lote con historia de agricultura. Entonces, el potencial en un año que no le falta el agua es muy grande".

En ese ensayo, Thiessen empezó a desmentir algunos mitos. "Ese maíz, en esa condición benévola, generó macollos, que supuestamente no eran favorables. Pero lo que ocurrió es que con el macollo también generó choclos. Entonces, una planta nos dio dos macollos, y en lugar de tener dos choclos, tuvimos cuatro o seis. Eso nos lleva a pensar, ¿qué pasa si ahí tiramos 10.000 plantas? Por eso hay que seguir investigando, porque en un año malo vamos a maximizar el rinde, y en uno bueno relegaremos algún kilo, pero igual vamos a ganar", analiza.

En los lotes de producción, en maíz, Thiessen esta campaña está sembrando entre 13.000 y 14.000 plantas; tiene un trigo candeal hecho con un promedio de 45 kilos; un trigo pan de 40 kilos y una cebada de 50 kilos. En todos los casos está usando alrededor de la mitad de la cantidad de semillas. Y eso ya genera un ahorro importante en la partida.

"En el caso de la soja de la última campaña sembramos siete kilos de semilla original con fungicida, con todos los chiches, contra los 20 o 30 kilos que tiran todos. Entonces ahí ya te estás ahorrando por hectárea entre 13 y 25 dólares, que es un número que en escala suma. Si hacés 2.000 hectáreas tenés 40.000 dólares nomás de semilla", dice.

"Y quedó comprobado que en un año bueno casi no vas a tener diferencias de rendimiento y en uno malo es muy probable que tengas un 70% de cosecha más", agrega.

 

Rindes

Las estadísticas de la campaña 2015/16 avalan sus dichos. "En Dorrego, con planteos tradicionales, el rinde máximo que escuché fue en un campo que tuvo todo a favor, que nunca le faltó agua: 3.700 kilos. Y yo en el mejor lote estuve en los 3.400 kilos. No es una diferencia abismal, y si el año viene muy complicado lo recuperás con creces", insiste.

Las sojas de segunda también tuvieron un muy buen rendimiento. "Los lotes inoculados con historia sojera, rindieron entre 2.500 y 2.600 kilos, y habiendo sembrado cinco o seis plantas", comenta. Mientras que las sojas más tardías y hechas en lotes sin "ensojar" rondaron los 1.400 kilos.

Aunque la vedette de la campaña fue el maíz de segunda: "Por cómo venía el año decidimos fertilizar, tiramos un poco más de UAN y la respuesta fue contundente, todos los lotes por encima de los 6.000 kilos. Estamos hablando de un maíz de segunda con 20.000 plantas por hectárea... El techo fue un lote de 7.200 kilos. Está claro que fue un año totalmente atípico".

 

Cobertura

Así como destaca la importancia de la densidad de siembra, Thiessen le dedica un párrafo a la cobertura. La otra pata fundamental de su estrategia para correr la frontera agrícola en campos poco aptos.

"La cobertura es muy importante en un cultivo de verano. Porque un suelo desnudo a la una de la tarde con 35 grados alcanza una temperatura de 56 grados, entonces en los primeros 10 centímetros no hay actividad radicular. Es decir, si te llueve 20 milímetros es muy poco lo que a aprovechar la planta. En cambio, ese mismo lote con cobertura, el suelo va a tener 20 grados, lo que hace que exista la actividad radicular. Y que la planta use esa humedad", explica.

Claro que a la cobertura hay que generarla, y eso se logra con una adecuada secuencia de cultivos. Se trata de un trabajo de largo plazo. "Nosotros ahora hemos empezado a sembrar sorgo granífero, por rotación y para generar cobertura", comenta.

 

Capitalismo

"En definitiva, lo que buscamos hacer nosotros es una agricultura capitalista", dice entre risas. Aunque la figura que eligió Thiessen sintetiza a la perfección la esencia de su planteo agronómico. "Lo nuestro es buscar la eficiencia en todo sentido. Lograr y darle las condiciones para sacarle a cada planta su máximo potencial. Y si viene una condición climática muy extrema y no sobrevive nada, aunque sea sabemos que gastamos lo menos posible..."

Y agrega: "Hay productores que tienen mejores condiciones climáticas y de suelo, entonces son más independientes. Nosotros en Dorrego estamos acotados por el clima y por el tipo de suelo. Entonces tenemos que ser eficientes 100%".

Con un planteo de baja densidad, usando semilla original, ajustando la fertilización y manejando fechas de siembra, el ingeniero ha logrado estabilizar la producción en una zona errática por demás. "Hemos estabilizado los rindes, pero además, los empujamos hacia arriba. Nuestra producción no sólo dejó de ser errática, sino que también aumentamos nuestros rindes medios. Y tenemos mayor seguridad. Porque en años buenos no vamos a desentonar respecto a los planteos tradicionales. Y en los malos, vamos a andar mejor ", asegura.