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Tres Arroyos vie 18 de Agosto de 2017

   CRÓNICAS DE LA CALLE

A modo de reflexión...

     
2017-08-05 Ernesto Martinchuk

Les propongo a los lectores un ejercicio de imaginación asociando, en cada palabra clave, a un personaje de la política actual. 

El hombre vicioso es el que está abandonado a uno o muchos vicios. 

Depravado, aquel cuyas facultades morales de tal modo se han pervertido y alejado del orden natural, que no  sólo no siente atractivo ninguno hacia la virtud, sino que la aborrece, huye de ella y la ofende con ciencia cierta.

El perverso en tales términos se ha depravado, no sólo le repugna la virtud, sino que también muestra manifiesta e irresistible tendencia hacia lo malo. 

Entonces, el vicioso es arrastrado al vicio por su inclinación a las malas acciones. El depravado prefiere éstas a las buenas y el perverso, sólo quiere ejecutar aquellas.

Una persona viciosa puede complacerse en hacer bien cuando éste no esta en contra de sus vicios. Si lo hace el depravado será por casualidad, sin afición, sin inclinación alguna. Cuando el perverso ejecuta alguna obra buena, siempre es con traidora y dañina intención. 

El vicioso está muy lejos de buscar a las personas virtuosas, porque eso sería dirigirse hacia la virtud y como huir del vicio. El depravado huye de ellas. El corrompido se burla. El pervertido, cuando le es posible, las persigue. 

En la antigüedad había una máxima que mis abuelos repetían y decía: Viciosos, gusto depravado, corazón corrompido, alma perversa. 

Las malas inclinaciones hacen al hombre vicioso; la corrupción de los naturales sentimientos, depravado; la falta o carencia de todo sentimiento honrado y de todo principio moral, corrompido, un movimiento activo y eficaz de maldad, perverso.

Releyendo a los clásicos de la literatura, en la tragedia del Británico, Nerón no es más un vicioso, Narciso, corrompido, por su parte Cleopatra es depravada, pues parece haberse despojado de los más íntimos sentimientos, Mathan, por su parte, es perverso.

Se dice que un raciocinio es vicioso cuando peca por su mismo principio. Que un gusto es depravado cuando proviene de haber contraído malos hábitos, prefiriendo lo malo a lo bueno. La imaginación corrompida es la que nada ofrece, ni bueno ni honesto. Moral perversa es la que se dirige a destruir toda máxima de virtud.

Comparando la depravación con la corrupción vemos que designando ambas, el peso del bien al mal, la depravación manifiesta físicamente fuerte alteración de formas, de caracteres, de naturales o regulares proporciones de las cosas. Y la corrupción gran alteración de los principios, de los elementos, de las partes, de la sustancia de las cosas.

Al que tiene el gusto depravado, le repugnan los alimentos comunes y aún los delicados, apeteciendo los malos, extraños y dañosos. La corrupción física produce considerablemente alteración en la sustancia de las cosas y camina a la putrefacción como de aquí a la destrucción. El sentido moral de estas palabras sigue el mismo orden que el físico.

La depravación da a las cosas una dirección contraria a la que deben llevar. La corrupción trabaja por destruir las cualidades  esenciales de la vida. 

La depravación es el efecto de un vicio que por su maligna energía desordena, pervierte, destruye las necesarias relaciones de las cosas, unas con otras. La corrupción resulta de un vicio que con su impuro veneno mancha, infesta, disuelve los principios vivificadores de las cosas. Lo que se deprava pierde su modo propio de ser, de obrar al corromper su virtud y su sustancia.

El esfuerzo de las inclinaciones desordenadas, produce la corrupción de costumbres. La inmodelada energía de las pasiones y errores sucesivos, la corrupción. Necesario es enmendar lo depravado y purificar lo corrompido. La depravación expresa principalmente los excesivos y manifiestos desarreglos, y la corrupción los vicios ocultos y los principios de disolución. 

Por lo tanto, depravación de la mente y corrupción del corazón produce la incredulidad y esta es la depravación de la inteligencia. La corrupción de los sentimientos produce la depravación de los principios, así como viceversa. Se dice corrupción de la sangre y de la carne, porque acostumbramos decir carne sana, y sangre pura y no diremos  depravación de la carne y de la sangre, porque no podemos decir carne recta y sangre justa, puesto que no tratamos de su conformación y regularidad.

Decimos: doctrina corrompida en contraposición a doctrina sana. A los defectos y faltas que se notan constantemente en algunas personas, familias, pueblos y naciones, ya sean físicos y principalmente morales, se llaman vicios, que suelen ser objetos de la crítica y de la burla…

Para ciertas faltas no han podido imponer castigo las leyes, pero sí la opinión pública cuando se dirigen contra ella o en cosas que entiende.

Un ligero arrebato de cólera es una falta. La calumnia y el asesinato son crímenes. La mentira y los juicios temerarios, el desafío y el contrabando delitos. Los atentados contra la naturaleza, maldades.

Falta, crimen y delito expresan una mala acción. Una falta grave es el crimen y el mayor de  estos es la corrupción

Una vez concluido el ejercicio, cada ciudadano saque sus propias conclusiones…