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Tres Arroyos sab 22 de Julio de 2017

  UN TRESARROYENSE EN LOS MAS ALTO DE LA PANTALLA CHICA

Pasión de Fierro

     
16.07.2017 Mariano Mohr nació y se crió en el barro del Club Huracán, hasta que emigró a Buenos Aires en busca de su destino. Casi de casualidad se convirtió en productor de televisión y en junio ganó el Martín Fierro con el programa "Pasión de Sábado".

Mariano Mohr es un tresarroyense que buscando su sueño llegó a la televisión. Criado en el barrio de Huracán, consolidado en el populoso Berazategui... Pasaron muchos años, pero la esencia está intacta, es el mismo pibe divertido y buen amigo al que sólo le bastaba tener una pelota -"que siempre había en casa"-, para correr al club a jugar.

Antes de empezar la entrevista, Mariano le advierte a LA VOZ DEL PUEBLO: "Soy muy perfil bajo, no tengo contenido para que hagas una nota". Sin embargo nada de eso ocurrió, todo lo contrario, faltó tiempo para profundizar temas; una vida brillosa cargada de momentos increíbles que merecen ser contados.

Mariano trabaja en una empresa que produce para el canal América, pero hace muchas otras actividades, además de tener proyectos ambiciosos y creativos. "Mis viejos viven en Tres Arroyos, les debo todo lo que soy a ellos y a mi ciudad, estoy orgulloso de ser tresarroyense", comienza explicando para no dejar dudas que es un agradecido y enamorado de su pueblo.

Su familia está conformada por su hermano Diego, sus sobrinos Tomy y Joaquín, sus papas Hugo y Lili, que llevan 50 años de casados, sus tíos, primos y su novia desde hace dos años, una productora de televisión, "tenemos el rubro en casa", bromea Mariano.

"Nací en el barrio del club Huracán, en los monoblocks -Barrio Arquitectura- donde mis viejos tenían un departamento. Tuve una infancia espectacular, vivía adentro del club", cuenta entusiasmado Mariano con recuerdos que hace vívidos y emotivos a medida que avanza el relato.

"Jugué al básquet desde los cinco años, principiantes, premini, cebollitas, en el 93 jugué en primera, salimos campeones. Hice muchos deportes dentro del club, también hice siempre natación", cuenta. La infancia y la adolescencia del chico de barrio fluyen en su discurso, aparecen personas que forman parte de la sonrisa que se le dibuja a Mariano cuando las nombra. "Me acuerdo de Corcho (José) Santamaría, fue mi primer profesor, y especialmente de Carlos Ochandio. El y su hermana son mis padrinos y sus padres los padrinos de mi hermano, para mí son mis tíos", dice. Y agrega: "Del club te puedo mencionar a todo el mundo".

De ese tiempo conserva grandes amistades. "Mi mejor amigo es Víctor Menna, es el papá de mi ahijada, nos vemos seguido, vivimos cerca. Martín Cazurro es mi amigo también, vivía a media cuadra de casa y desde la niñez nos conocemos". Mariano fue a la Escuela Nº 16, "íbamos caminando porque quedaba a tres cuadras, tengo gloriosos recuerdos de la escuela, tengo muchos contactos en las redes sociales con chicos de la primaria que viven en Tres Arroyos y hasta alguno que vive en Estados Unidos".

La secundaria la hizo en el ex Colegio Nacional, "fue lo mejor que me pudo pasar, los mejores años de mi vida por lejos, de primero a quinto año -para mí fueron siete años-. Mientras iba al colegio seguía haciendo deportes, jugando al básquet y con mis amigos salíamos a los boliches de (Pablo Romano) Manorro, del Oso (José Luis) Suárez con el que  trabajé un tiempo, inclusive viviendo en Buenos Aires íbamos a trabajar con él en el verano".

 

Destino dibujado

Mariano cuenta los motivos por los que se fue a vivir a Buenos Aires y qué quería ser cuando era chico. "En un principio me gustaba mucho el dibujo y pensé que el diseño podía ser la carrera para mí, pero no prosperó. Me vine con esa idea a Buenos Aires en 1997, pero pegué un buen laburo en el shopping Unicenter y como todo: Bolsillo lleno, chau estudio".

Luego "me fui a laburar a Madero Este que es la empresa que regentea el Hotel Hilton, estuve unos años ahí hasta que empecé a trabajar para la agencia de publicidad y de ahí en una productora de televisión para América".

En este ajustado resumen, Mariano cuenta su experiencia laboral desde su llegada a capital hasta el momento, pero como dice "a la suerte hay que ayudarla con acción", su participación en la televisión comenzó "a partir de una charla con un cliente del Hotel Hilton, se dio algo muy casual, almorzaba todos los días en una sala -por ser jefe de área- y charlaba con un productor ejecutivo de televisión, hablábamos de los medios, hasta que un día me invitó a trabajar con él. Le dije: -Si me empatás el sueldo nos vamos- y 48 horas después de haber renunciado al hotel estaba trabajando con él".

En ese momento Mariano se dio cuenta que para poder avanzar necesitaba estudiar. "Cuando entré me di cuenta que me faltaba conocer la teoría de la televisión, no tenía ni idea y entonces me empecé a capacitar en la tecnología, cámara y fotografía, documentales, producción y realización integral de televisión y mientras iba trabajando, ponía en práctica lo que hacía y aprendía. Lo primero que hice fue comprar -el Manual del productor de televisión-, que lo leí y lo aprendí todo", señala entre risas.

 

La producción

"Arranqué trabajando en Pasión de Sábado, después en un programa para Discovery Kids, luego en la producción de contenidos y exteriores, pilotos de Media Naranja, Rompan todo, tele para afuera y cable, siempre con Pasión... al aire. Los sábados trabajo como asistente de dirección adentro del control. Actualmente estamos grabando El Universo de Lourdes y hago producción de exteriores".

Mariano explica que "parte de mi trabajo es investigar para hacer una nota, armo la estructura y salgo a buscar. Investigué sobre las escuelas de frontera en Salta y me di cuenta que para llegar había que entrar por Bolivia porque no había un camino que conectara Tartagal con Madrejones -donde está la escuelita de frontera-, para hacer 14 kilómetros había que hacer 250. Entonces investigué y fuimos por la realización de un camino, que hoy después de mostrarlo, se está haciendo".

Y agrega: "Hago investigación, armado de estructura y realización de la nota. Después en contenidos tenemos reuniones dos veces por semana para saber qué vamos a hacer. Como asistente de dirección el trabajo es el que le adelanta lo que va a pasar al director, sos los ojos del director, lo que viene para que él sepa cómo posicionar las cámaras y la iluminación. Es como el copiloto, el que le marca lo que está viniendo", describe Mariano sobre su labor.

El joven tresarroyense tiene un dicho que defiende a capa y espada: "Las cosas hay dos maneras de hacerlas, bien o sin ganas. En la tele, cuando un programa sale al aire, nadie va a morir, pero las cosas hay que hacerlas igual, por eso lo mejor es hacerlas bien. Lo que más me gusta de todos los trabajos que hago es sentarme en el control, es lo que te mantiene más atento, mandar la pausa, venir, marcar los cortes, los tiempos que vienen, los minutos, un trabajo casi sistemático".

Aunque también cuenta que "algo que me encanta hacer son las producciones de los espectáculos del Gran Rex y Luna Park, las presentaciones son muy variadas, desde Damas Gratis hasta Cristian Castro, de todo, es un trabajo muy arduo pero apasionante".

 

De Tresa a capital

"Soy el mismo, no voy muy seguido pero me gusta volver a Tres Arroyos, al barrio, me gusta ver a mis amigos y que estén bien, me gustaría retroceder en el tiempo, agarrar una pelota e ir al club. Soy hincha de Huracán, más que nunca quiero que el Globo gane a todo lo que juega", confiesa Mariano.

"Siempre quiero saber cómo están mis amigos, y cuando los veo cada vez mejor, me alegra mucho, me encanta eso. Me gustaría volver a Tres Arroyos con las comodidades que tengo en Buenos Aires, aunque es difícil por el campo de acción que es restringido allá", agrega.

Como le ocurre a muchos jóvenes que salen de esta ciudad para estudiar, muy lejos de sus casas, Mariano tuvo que aprender a vivir solo en la gran ciudad, pero ese paso "lo viví como algo natural, a la suerte hay que acompañarla con la acción. Soy obsesivo de la responsabilidad, me fijo metas todos los días. Me fijo metas anuales, cosas que sean difíciles, pero que las pueda realizar".

Uno de esos objetivos es el de filmar una película junto al escritor, guionista, productor y director, Martín Blasco con su novela "La oscuridad de los colores, muy reconocida a nivel nacional e internacional, es un proyecto difícil, pero estamos en esto".

Mariano es sincero y espontáneo, por eso ante la propuesta de este diario para que haga alguna reflexión dice: "Lo que le digo a todo el mundo es que estudie y no sean brutos, la suerte es amiga de la acción, hay que acompañar a la suerte, perseguir las convicciones, fijarse metas y no olvidarse de donde vienen".

El chico del barrio del Club Huracán, el basquetbolista, el tresarroyense que ama su lugar, el productor de televisión, Mariano, el chico tímido, de perfil bajo, con una vida cargada de contenidos que permiten aprender el valor de la familia, de la amistad, de estudiar para ayudar a la suerte y no ser "un bruto".

Atrás de las cámaras, cerca de artistas e historias de vida real y de ficción, Mariano trabaja y sueña con nuevos proyectos, metas difíciles pero alcanzables con esfuerzo y dedicación.