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Tres Arroyos sab 22 de Julio de 2017

  

Un reclamo que ya tiene muy mal olor

     
16.07.2017 Los vecinos de la calle República del Líbano, Buchardo, Solís y avenida Güemes sólo reciben promesas del gobierno municipal

En la recorrida realizada por distintos barrios de la ciudad, LA VOZ DEL PUEBLO se encontró con un grupo de vecinos que presentaban un expediente solicitando las cloacas en varias calles del ejido urbano. En la mesa de entradas de la Municipalidad de Tres Arroyos ingresaron pedidos para poder acceder al servicio de cloacas de las calles Buchardo y Solís, República del Líbano del 100 al 1200, entre otras cuadras. Ante la consulta de este diario, las personas que realizaron el trámite comentaron que solicitaron ayuda al concejal Julio "Pity" Federico con el que también habían tramitado unos meses antes el servicio de agua corriente.

En República del Líbano 1030, Liliana realizó dos reuniones, en una de ellas invitaron al concejal massista referente de los barrios tresarroyenses y en el segundo encuentro convocaron a LA VOZ DEL PUEBLO para contar lo que les pasa.

María, Liliana, Andrea, María Luisa, Claudia y Graciela esperaban a este diario con mate y papeles sobre la mesa, y aclaran que "en la reunión que hicimos el martes estaban los vecinos de la avenida Güemes también".

Lo primero que muestran son los expedientes ingresados por mesa de entradas, el sello y la firma, también las rúbricas de todos los vecinos que quieren el servicio de cloacas, dispuestos a pagar lo que el municipio disponga. "Somos trabajadores, estuvimos más de 20 años esperando el gas, otro tanto el agua, nos reunimos con el intendente y con un representante del municipio por las cloacas, estamos dispuestos a pagar en cuotas, no pedimos que nos regalen nada".

 

Sin servicios, ni expedientes

María vive en Buchardo y Solís y lleva años luchando junto a sus vecinos para que les hagan las cloacas, es más, han asistido a todas las reuniones que les propusieron tanto en casas de familia como en la sede de la Junta Vecinal, pero como no tuvieron respuestas, a partir de conocer las gestiones que el concejal Julio Federico realizó para que los vecinos tuvieran agua corriente, decidió junto con el resto confiar en él. "Armamos el expediente con firma de los vecinos pidiendo cloacas, en la esquina de Buchardo y Solis y de Buchardo y Alem hay dos bocas, pero la única cuadra que quedó sin cloacas es la nuestra".

María hace un racconto de las acciones realizadas: "En 2011 tuvimos una reunión con el intendente en la Junta Vecinal de la Escuela Nº 18, nos hicieron firmar planillas, pero finalmente hicieron algunas cuadras, la nuestra la dejaron".

Continúa explicando que "hace dos años pasó un hombre a juntar firmas para hacernos las cloacas que dijo que tenía un convenio con la Municipalidad. A la misma persona años atrás le habíamos firmado el contrato después de hacer una reunión en casa. Pero nunca más apareció", comenta María.

 

Sin expediente

Graciela, inició los trámites para poder tener cloacas en su barrio. En su cuadra empezaron en 2015, "levanté firmas, pedí audiencia con el intendente para solicitar el servicio. La secretaria me pidió que levante las firmas y haga una nota que después se ocuparían. Me pidieron volver en una semana, lo hice, me mandaron arriba (a la primera planta de la Municipalidad) y me atendió otra chica que me dijo que no había novedad. Fui entre 15 y 20 veces, pero siempre igual, se fijaba en la computadora y me decía que no tenía nada nuevo. Hasta que una vez me dijeron que el expediente estaba en la planta depuradora".

La cantidad de veces que Graciela fue y vino desde su casa en República del Líbano 1043 a la Municipalidad la desgastó tanto que cuando le anunciaron que el expediente había pasado a la planta depuradora y que tenía que ir a ese lugar a preguntar y hacer su seguimiento, desistió. "Me habían bailado tanto y había gastado tanto dinero en remises que dije que no me iba a pasar lo mismo yendo hasta la depuradora, entonces lo dejé", explica. Y agrega: "Desde 2015 hasta ahora nunca me llamaron, a pesar de haber dejado el celular, en República del Líbano no hay cloacas desde el 1000 al 1200, en algunas casas del barrio Ranchos por una mano hay, como otras calles sueltas en Mar del Plata, León, Emilio de la Calle, Urquiza".

Graciela recuerda que una de esas mañanas que visitaba la Municipalidad se encontró con el intendente Carlos Sánchez al que le dijo: "Con usted quería hablar", y le planteó la problemática. El jefe comunal le respondió: "En cualquier momento llegan las cloacas a tu calle, ya se está extendiendo, estamos viendo barrio por barrio, dónde se necesita y dónde no, pero juntá las firmas, presenta todo", relata Graciela que le dijo Sánchez. "Pero nunca pasó nada", se lamenta.

Actualmente en la casa de Graciela, hay dos pozos y "tenemos que hacer un tercero en el camino de entrada de la casa. Hicimos dos departamentos que no podemos alquilar por el tremendo olor que hay, tenemos que dejar abierto todo el día. Mi hijo tenía una chocolatería habilitada en el lugar que ya cerró, hoy no podría abrirla de lo nauseabundo del olor. El otro pozo sale unos 5000 pesos, más materiales para la losa", explica.

Continúa diciendo que "nunca vino nadie, ni siquiera cunado levantamos las firmas, aún teniendo mi teléfono no me llamaron". Como anécdota cuenta: "De alegría, pensando que faltaba poco para tener cloacas, hasta le llevé una caja de bombones a la chica que me atendía en la Municipalidad. Pero nunca llegó nada".

 

Vaciar pozos, muy caro

Claudia explica que "el pozo de cloacas ni bien hecho se desagotaba una vez al mes, actualmente cada 15 días hay que desagotarlo, si llueve mucho a los 10 días hay que llamar al camión y cobran entre 600 y 650 pesos para hacer el trabajo". También hace memoria y cuenta que "hace unos 15 años nos reuníamos en la casa de un vecino para pedir las cloacas y todavía no lo logramos, también los vecinos de la avenida Güemes del 1200 al 1300 mano impar están como nosotros de reunión en reunión tratando de conseguir el servicio".

Liliana, Andrea y María Luisa se incorporan a la conversación, concuerdan en todo con sus convecinas y relatan que hace unos meses tuvieron que recurrir a la ayuda de Pity Federico para poder tener agua corriente.