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   ¿ELEGIR U OPTAR?

El drama electoral argentino

     
09.07.2017 Por Esteban Ernesto Marranghello

Hace ya mucho tiempo que la ciudadanía argentina transita por un sendero político que le genera la sensación de encontrarse atravesando un callejón cada vez más estrecho. La población, en su gran mayoría, siente que los problemas se profundizan y las soluciones no aparecen.

Los encargados de enarbolar la política que atienda los problemas no son capaces, hasta el momento, para hacerlo. Los responsables de controlar a estos gestores de construir los hechos que la sociedad reclama, son igualmente ineficientes. Estos políticos, oficialistas u opositores, han evidenciado una incapacidad de ideas y gestión, cosa demostrable al comprobar los resultados.

Llevamos más de 30 años de democracia, cada vez más flaca y desnutrida, por la carencia del sustento necesario que incluye: talento, preparación intelectual para gobernar, la educación y la cultura necesarias e irremplazables, el conocimiento de la historia nacional y de los argentinos que construyeron la Nación, el respeto a los valores morales de la sociedad, el cuidado de la familia, el culto de la tradición y la honestidad de la buena conducta, pública y privada.

Estas propuestas parecen "estorbar" como viejas y antiguas. Se inculca reemplazarlas por la "viveza criolla", el "acomodo" y lo "moderno". La cultura de la ventaja personal, asumiendo para ello cualquier decisión de vida, que priorice lo material y los placeres mediáticos. Parece que lo único importante es el "hoy", frente a un pasado que no existe y un futuro, para el que nadie trabaja en serio.

Todos esperan y desean el "maná", pero no "creen" en Dios, que es quien lo provee. Lo destacable es que esta gente es sólo un sector de la sociedad.

 

Sostenedores de la República

Existe una inmensa mayoría que trata de sobrevivir, sin abandonar sus principios, trabajando, estudiando, individual o colectivamente asociados a vivir con dignidad, siendo respetuosos con los vecinos, colaborando en innumerables entidades privadas, sostenidas con su esfuerzo y su dedicación.

Familias que educan a su hijos y los mantienen con su trabajo, preservan a los nietos, tratan de no abandonar o traicionar sus códigos de vida. Son gente sencilla, común, pero siempre custodios irrenunciables del bienestar de su barrio, de sus vecinos, trabajando generalmente gratis, por la satisfacción de ser útil a su comunidad.

Es la mayoría silenciosa, sacrificada y noblemente auténtica; es el pilar de la República: trabajadores, empleados, profesionales, docentes, productores, empresarios, que tratan de mantener la identidad del país.

Esto, muchas veces, pese a los gobiernos de turno y algunos medios de difusión masiva, preferentemente televisivos, que proclaman muchas veces, con descaro y falta de respeto, con lenguaje prostibulario, disfrazado de falso humor, denigrantes propuestas. Por suerte el país interior conserva frente a la agresión mediática capitalina, rasgos de defensa del ser nacional.

En las provincias del interior se respira respeto por las tradiciones y se conservan costumbres que preservan la cultura y la música argentina.

Transitamos un largo tiempo, más de 30 años, con la autosugestión que somos un "país maravilloso", lo que es cierto geográficamente, pero humanamente cultivamos una autoestima, prefabricada y mentirosa, que oculta que nos estamos convirtiendo en un país sin seguridad, sin buena educación, con clara insuficiencia cultural y con una preocupante dirigencia política, producto de esas debilidades.

 

Invasión

Si esto no se detiene podemos afrontar un futuro de colonización irremediable a la imposición de otras culturas y otros poderes políticos, que desean nuestras posibilidades de explotación económica, para su propio bienestar, que no necesariamente va a ser el de los argentinos.

Por cierto existen muchas decisiones de conductas argentinas, en todos los ambientes, que quieren pugnar por sostener la búsqueda de soluciones a los problemas reales. Pero no alcanza, porque los responsables de acompañar esto, no legislan o no proyectan desde los Ejecutivos, las ideas y los medios para concretarlo.

Todos los países importantes y poderosos del mundo lo primero que hacen es enseñar en todos los niveles educativos, la historia y los protagonistas que forjaron y defendieron la identidad y el progreso nacional. Nunca se postran a ninguna intensión de agresión a su cultura y su estilo de vida, todo lo discuten internamente, pero primero su país, sus símbolos y sus héroes.

Y muchas veces, con inteligencia, la exportan y la imponen a países con debilidad de memoria, proclives a su colonización.

Este tipo de agresión es mejor y más sutil, que la bélica. La culpa no es de ellos, es de los países que "compran los pajaritos de colores" y las propuestas del "modernismo", con la fantasía de la globalización.

Hay que desconfiar del marketing mentiroso que ofrece la idea de una vida "feliz" con libertad sexual y fantasías de riqueza, que esconde una distinta realidad de explotación para los que se la creen, campañas muchas veces promocionadas por medios masivos de comunicación, en manos extranjeras.

La realidad muestra otra cara, una pobreza agobiante, con políticas "parches" en la economía y desempleo sin resolver, una inseguridad que no cesa y un estancamiento en la producción y el consumo.

Somos los argentinos con resultados que debemos reconocer.

Una diputada nacional, con discapacidad política demostrada, presenta un proyecto que ataca la obligatoriedad del plan de vacunación. Si existe una política respetada y aplaudida en el mundo como logro argentino es la vacunación obligatoria, que ha salvado miles de vidas, especialmente niños.

Otro proyecto de agresión al sentido común es la de un funcionario del presidente, que propone endeudar al país "por 100 años", al 7%. Es tal el despropósito, que la opinión de importantes economistas del mundo, que no les interesa la Argentina, pero sí demostrar su solvencia profesional, califican esto de "disparate".

Endeudar a madres y abuelas jóvenes, "aún no nacidas" y sus descendientes, ni la imaginación más sorprendente podría alojar una decisión. A veces parece que algunos funcionarios y legisladores oficialistas fueron recomendados por La Cámpora.

 

Año Electoral: se mueven los aspirantes

Comienzan las encuestas, con esto hay que ser cuidadosos -últimamente han errado en sus pronósticos- porque muchas son contratadas por las fuerzas políticas en pugna. Hay que esperar los acontecimientos.

La realidad argentina indica que "todo está como entonces", vuelven las mismas "figuras" a pretender llegar al poder, disimulando el fracaso de sus exámenes cuando tuvieron que rendirlo ante el electorado.

Ex oficialistas, ahora opositores... Actuales oficialistas, anteriormente opositores... Cristina, no quiere hablar del pasado, porque el pasado la condena... Macri, no quiere hablar del presente, porque la actualidad muestra que el cambio hasta ahora no es lo que prometió. Al contrario, la situación no está para el aplauso. Los terceros en la disputa: Massa-Stolbizer intentan romper con la polarización Cristina-Macri, no es fácil la empresa.

Massa contra Macri, Stolbizer contra Cristina. El massismo juega con la presentación de proyectos "populistas" que capten la simpatía mediática pero cuya implementación real, está floja de papeles.

La izquierda, con su consabido discurso demagógico. Imposible implementar en un Gobierno, al que difícilmente puedan llegar. Lo que defienden en la calle, es menos romántico que lo expresado. Entre el Movimiento Evit", el Polo Obrero y los Barrios de Pie reclaman seguir cobrando los más de 30.000 planes, "sin control", que lograron con el kirchnerismo.

Randazzo arrancó tarde, perdió ya importantes colaboradores que emigraron al kirchnerismo y al peronismo: tendría que cambiar mucho el panorama para obtener chances en serio. Pero en política nunca se sabe.

Ante este panorama electoral ronda fuertemente en algunos sectores de la sociedad, no pocos a esta altura del año, de no votar. El hastío de las defraudaciones parece estar copando la parada política.

"Para qué votar, si siempre son los mismos. Todos con más fracasos que éxitos". La gente con los de antes y los de ahora, está bastante descreída.

Sin el cambio de "figuritas", otra vez pensar en optar por el menos malo...

En la calle está la opinión que no hay una verdadera nueva propuesta democrática en la actualidad, de hombres y mujeres, que ofrezcan algo verdaderamente novedoso para elegir. Continúa en la Argentina el drama de optar por no poder elegir.

"Así nos va... No busquemos culpables fuera de nosotros, mirémonos en el espejo, y la imagen de la verdad no dirá... Sos uno de los que no hiciste bien los deberes con la democracia. Ha llegado el momento de cambiar con mayor compromiso y participación...". En la política.