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Tres Arroyos sab 22 de Julio de 2017

  

¿De que hablamos cuando hablamos de pobreza?

     
02.07.2017 Por Claudia Torres (*)

¿Tomamos conciencia realmente de lo que significa ser pobre? ¿Podemos ponernos -aunque sea unos segundos- en el lugar de aquellos que sufren esta enfermedad?.

Quizás podemos aclarar un poco el tema y comenzar a verlo desde otra perspectiva.

La pobreza se define como la carencia de lo indispensable para el sustento de la vida. Es un término comparativo utilizado para describir una situación en la que se encuentra parte de una sociedad y que se percibe como la carencia, escasez o falta de los bienes más elementales, como por ejemplo el alimento, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria (salud) y/o el agua potable. Lo mismo respecto de los medios necesarios para obtenerlos, ya sea por falta de empleo, nivel de ingresos muy bajo o carencia de estos.

Ahora bien, ¿por que digo que la pobreza es una enfermedad?

Si tomamos en cuenta la definición que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la "salud" y "enfermedad", podemos ver que la primera esta descripta como  "un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades" y el segundo concepto como " alteración  o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible".

La OMS sostiene que el asesino, el verdugo más eficaz y despiadado, que representa la causa de mayor sufrimiento en esta tierra, es la miseria.

Resulta impresionante comprobar la forma en que se agranda la brecha entre quienes disponen de un buen estado de salud y los pobres, no sólo entre las diferentes regiones y los países, sino también entre las poblaciones de un mismo territorio. Más aún, la lógica perversa que promueve esta espiral de exclusión, se proyecta incluso al interior de las poblaciones desfavorecidas, afectando en particular a los niños, a los ancianos y a millones de mujeres.

Sin dudas que podríamos decir que la pobreza es un estado de enfermedad social.

No siempre se tienen en cuenta en los análisis socioeconómicos la implicancia que ocasiona la pobreza a nivel psicológico.

Las condiciones socioeconómicas adversas incrementan el riesgo de experimentar problemas a nivel psicológico y a la vez, esto implica un mayor riesgo de exclusión social.

La pobreza supone un cúmulo de acontecimientos estresantes, las tensiones económicas pueden crear conflictos familiares, menores o nulas posibilidades educativas, un mayor riesgo de exposición a situaciones violentas, discriminación social, entre otros. Estas condiciones generarán pocos deseos de planear el futuro, así como pueden aparecer sentimientos de inferioridad y marginalidad.

Se hacen presentes diferentes sentimientos que van desvalorizando a la persona, pudiendo provocar  baja autoestima, el sentirse inferior, quizás pueda aparecer la pérdida de la dignidad, la impotencia, ante la incapacidad de dominar su futuro .

La dignidad es un valor y también es un derecho humano.

Y sin embargo, a pesar de que tenemos el derecho de ser dignos (esto implica, que los demás no puedan pasar por encima de dicho derecho) en ocasiones somos nosotros quienes nos olvidamos efectivamente de serlo.

La dignidad básicamente consiste en respetarnos a nosotros mismos, no llevarnos a situaciones peligrosas, inhumanas o inmorales por ningún motivo.

Cuando la dignidad es violada, la persona normalmente sufre angustia y desconsuelo. Las situaciones en las que la dignidad personal es violada frecuentemente producen fuertes emociones -de vergüenza, humillación, cólera, impotencia, melancolía, consternación, etc.- que perduran en el tiempo.

Parte de este sufrimiento, que incluso se sucede en las nuevas generaciones, se relaciona con la dignidad, porque los desprecios y la deshonra van tan lejos como las agresiones físicas.

La pobreza puede llegar a ser  también una de las grandes responsables de las enfermedades mentales, del estrés, los suicidios, la depresión, la desintegración de la familia y las toxicomanías. Ejerce una influencia desfavorable en todas las etapas de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte.

Este estado de vulnerabilidad indica situaciones de vida que marcan patrones de conducta como puede ser el hacinamiento, la ausencia de vida privada, el alcoholismo, violencia social e intrafamiliar, autoritarismo en las relaciones de pareja y familiar.

La pobreza viola una amplia gama de derechos humanos que comienzan con el derecho a la integridad física. La prioridad del derecho a la supervivencia y a las necesidades básicas, es una consecuencia natural del derecho a la seguridad personal. Es una dura prueba para el ser humano padecer hambre, no saber leer o estar sin trabajo. Pero también lo es, saberse tenido por nulo, hasta el punto en que, incluso, su dolor es ignorado. El desprecio del resto de la humanidad suele ser una pesada carga.

Podríamos seguir enumerando un sinfín de conceptos para describir este estado?podríamos seguir haciéndonos preguntas y afirmaciones como ¿Por qué tienen tantos hijos si no los pueden alimentar? "si les ofreces trabajo, seguro que no lo van a aceptar", "es una manera de vivir y la pasan bien" etc.,etc.,etc.

Permitan que solamente les haga esta pregunta, alguna vez hemos pensado ¿Qué siente esa persona en estado de pobreza?

Quizás alguno de sus sentimientos y emociones tengan que ver con padecer: desesperanza, frustración, ira, violencia, sufrimiento, dolor, depresión, desesperación, desesperanza, tristeza, pesimismo, abatimiento, infelicidad, pena, indigencia, melancolía, desilusión, disgusto, culpabilidad, vergüenza, sufrimiento, remordimiento, aislamiento, abandono, soledad, nostalgia, derrota, inseguridad, humillación, autocompasión, miedo, horror, pánico, ansiedad, nervios, tensión, malestar, preocupación, angustia, culpa, decepción, desaliento, desconsuelo, odio, furia, cólera, hostilidad, amargura, rencor, sentimiento de venganza, antipatía, resentimiento, humillación, envidia, celos, tormento, angustia, cansancio.

Tengamos en cuenta que la pobreza ocasiona consecuencias, hay un notable perjuicio tanto en la educación, como en la salud y la cultura.

No es algo que le pasa a "otro" es algo que nos afecta a todos como sociedad.

(*) La autora es licenciada en Psicología (M.P.: 40256)

Lic.claudiatorres@outlook.com