La Voz del Pueblo festeja sus 114 años

Tres Arroyos jue 29 de Junio de 2017

  

¿Sabemos escuchar?

     
11.06.2017 Por Claudia Torres

Qué importante es dialogar... me refiero al intercambio cara a cara... no a través de un mensaje o de un chat, donde las frases pueden quedar fuera de contexto, donde no puedo ver ni sentir lo que le pasa a mi interlocutor, ni qué efecto tienen mis palabras en él. Qué importante resulta percibir su lenguaje corporal, leer en sus gestos si lo que acabo de decir a sido interpretado con la intención que le dí. 

En la actualidad, usufructuamos el beneficio de la tecnología y nos hemos acostumbrado a utilizar diferentes maneras y medios de comunicación... que en ocasiones, pareciera que nos "incomunica" por la falta del lenguaje gestual, por no medir cuestiones contextuales, y demás detalles que enumeramos anteriormente. 

Vivimos en un mundo donde los mensajes suelen ser breves y hasta casuales, en muchas ocasiones nos involucramos en conversaciones estériles donde posiblemente luego nos podemos sentir solos y aislados. 

Cada vez nos escuchamos menos. Cuántas veces hemos dicho "esta persona no me está escuchando" o  "¿me escuchás lo que te digo?" luego de darnos cuenta que realmente no nos estaban prestando atención. 

Para entenderlo, tratemos de diferenciar lo que significa oír de escuchar: por ejemplo, al cabo del día se oyen muchas cosas pero se escucha poco. Cuando oímos no se presta una atención profunda, sino que captamos los sonidos que se producen a nuestro alrededor. Es un proceso fisiológico que necesita de un oído sano y un sonido perceptible. Si estas condiciones están dadas solemos oír diferentes sonidos: el ruido de los motores en la calle, algún perro ladrando, algunas personas conversando a lo lejos, etc... simplemente captamos la sucesión de sonidos que se producen a nuestro alrededor. 

Cuando escuchamos, nuestra atención va dirigida hacia algún sonido o mensaje específico, es decir, existe una intencionalidad, encontrándose todos nuestros sentidos enfocados a lo que estamos recibiendo. Es percibir y comprender las palabras, notar el tono de voz, el estado de ánimo de aquel que está hablando, mantener nuestra mente clara de distracciones. Mientras no callemos a nuestros diálogos internos y prestemos atención a nuestro interlocutor, nos será bastante difícil aprender a escuchar. 

Saber escuchar no es sencillo, exige un dominio de si mismo, donde ponemos en juego nuestra atención, comprensión y esfuerzo para captar el mensaje del otro. No significa simplemente mantenernos callados, sino que es la capacidad de recibir, atender, interpretar (decodificar) y responder a aquellos envíos verbales y no verbales que estamos recibiendo, es dar sentido a lo que se oye. 

"Saber escuchar" no es lo mismo que simplemente "escuchar". Es un arte que requiere esfuerzo y que no todos lo llegan a lograr; es una de las habilidades más importantes que podemos adquirir para lograr sostener relaciones estrechas y significativas. 

La falta o fallas en la comunicación que sufrimos hoy en día, pueden deberse, en alguna medida, a no saber escuchar a los demás. Quizás estemos más pendientes de aquellas cosas que nosotros decimos queriendo imponer nuestra razón, perdiendo de vista que es necesario poner en común, compartir con los demás. 

La escucha activa requiere de una disposición psicológica, prepararse para escuchar, observar a la persona con la cual mantenemos un diálogo, identificar el contenido de lo que dice, sus objetivos y sentimientos. 

Requiere de apertura, transparencia y ganas de comprender. 

¿Qué necesitamos para poder promover una escucha activa? 

Entre otras cosas, mostrar empatía: atender activamente las emociones de los demás, sus sentimientos e intentar entender lo que siente esa persona. En otras palabras, simplemente, que somos capaces de ponernos en su lugar, y nos permita verificar si realmente se está entendiendo y no malinterpretando lo que se dice. 

Asimismo tengamos en cuenta que tener capacidad de síntesis, también es importante, ya que mediante esta habilidad informamos a la otra persona de nuestro grado de comprensión o de la necesidad de mayor aclaración.

Escuchar tiene un impacto psicológico muy fuerte, crea un verdadero clima de respeto, de estima y de confianza entre dos interlocutores. El objetivo, cuando una persona confía en nosotros, no es interrogarla o verla como una simple fuente de información, por el contrario, se trata de aportarle un oído atento, para permitirle verbalizar lo que siente y que poco a poco, pueda aprender a escucharse a sí mismo y a encontrar su propio camino. 

Saber escuchar se aprende y se perfecciona con el tiempo. 

Escuchar es, en primer lugar, callar. Cuántas veces nos hemos visto tentados a interrumpir, cuando una persona cercana nos confía su sufrimiento, de responderle por ejemplo, "sé lo que sentís, me pasó lo mismo el año pasado", en este caso estamos hablando de nosotros mismos, en lugar de la otra persona. 

Escuchar también es dejar a un lado las preocupaciones personales, para concederle tu tiempo al otro, dejando en segundo plano tus pensamientos, sentimientos y problemas. Es rechazar pensar en el lugar del otro, no sirve que le digas lo que debería hacer o como debería actuar. 

En definitiva, no resulta sencillo, pero todo lo que mencionamos es indispensable para tener una comunicación eficaz, y nos ayude un poco a mejorar nuestra relación con los demás. 

"Hablar es una necesidad, escuchar es un arte" (Goethe). 

 

M.P.: 40256

Lic.claudiatorres@outlook.com 

En Facebook: Licenciada Claudia Eugenia Torres