La destreza que muestran los adolescentes sobre sus patinetas lleva incluso a que más de un vecino interrumpa su marcha para observarlos, al menos por unos instantes. Varones, pero también muchas chicas, exhiben una habilidad que es producto de la práctica, del perfeccionamiento de la técnica a partir del disfrute que genera esta actividad. En grupos de amigos, con sus patinetas o skates, buscan un lugar que sea atractivo para realizar los saltos y vueltas en el aire con una precisión que es digna de apreciar.
Se trata de un entretenimiento que no merece objeciones, por el contrario, congrega a los chicos y les permite compartir un momento de distracción. Sin embargo, el aspecto central es dónde se desarrollan estos encuentros que tienden a ser cada vez más numerosos.
En este sentido, la Plaza San Martín se ha convertido en el punto de reunión y no es menor el riesgo de que se registren daños en el Monumento al Libertador, así como en otros sectores que forman parte de una remodelación integral del paseo público. También se suele utilizar, el acceso al edificio del ex Banco Comercial en calle Istilart, donde funcionan actualmente dependencias de la compañía aseguradora La Perseverancia.
Lo que ocurre en otras ciudades puede ser de utilidad como un parámetro de los límites que se han impuesto para prevenir daños y ordenar una actividad que, en sí misma, no tiene nada de malo.
En Mar del Plata, este verano se colocaron carteles en áreas de turismo y plazas prohibiendo la utilización de motos, bicicletas, cuatriciclos, patinetas y rollers; entre otros motivos, la medida se originó en el peligro que significa la presencia indiscriminada de patinetas y patines en lugares de tránsito público. La Municipalidad prohibió utilizar los monumentos públicos y plazas para prácticas en skates; en la Plaza España, situada frente al mar, en playas de La Perla, con estos elementos se rompieron escalinatas y paseos.
En la ciudad de Mendoza se aprobó una ordenanza que impide "el uso de patines, patinetas u otros similares que ocasionan daños en plazas y paseos públicos". La norma faculta al municipio a sancionar a quienes no la respeten con una multa de 120 pesos o la aplicación del Código de Faltas cuando la situación así lo determine.
En San Lorenzo, provincia de Santa Fe, el gobierno municipal dispuso analizar medidas destinadas a generar ámbitos apropiados para los cultores del skate. Tomó en consideración que "el notable crecimiento" de quienes realizan saltos y acrobacias en patineta provoca "el deterioro de plazas y paseos y el riesgo para aquellos transeúntes que simultáneamente circulan por estas áreas". En este marco, emprendedores plantearon ante el Concejo Deliberante de la citada ciudad el interés en ofrecer espacios privados provistos de rampas e instalaciones aptas.
Claro que las limitaciones dieron lugar a reclamos. Por ejemplo, en Mendoza tras la sanción de la ordenanza jóvenes pidieron "un espacio para practicar skate board" y pintaron en sus patinetas la leyenda "contra la prohibición".
La necesidad de un ordenamiento resulta evidente. Puede parecer una inquietud antipática y seguramente para los chicos y adolescentes lo es. Pero adquiere importancia cuidar las plazas, los monumentos y analizar las mejores alternativas para que convivan la sana diversión con el cuidado de tales paseos. Para ello se requerirá de normas, como las que ya se han aplicado en diversos lugares. La palabra la tendrá el Concejo Deliberante.